Cuba Cultural

Arte y Cultura en Cuba

Esther en todas partes

Posted in Cine on 5 Marzo 2013 by diablocojuelo

El ultimo filme de Gerardo Chijona “Esther en alguna parte” fue estrenado la pasada semana. Este domingo tuve a bien ir a verla en el siempre agradable cine Chaplin. Mi fuerte no es el cine y ciertamente les escribo estas líneas más bien llevado por mi gusto cinematográfico, por lo que no encontrarán acá ningún análisis especializado ni mucho menos. Mi intención es sugerirles no dejen de ir al cine y apreciar esta nueva producción del ICAIC. Razones varias me llevan a hacerlo. La película, de manera general, es de muy buena factura. El guión de Eduardo Eimil logró llevar al cine una novela de Eliseo Alberto Diego con un ritmo trepidante. Si bien la historia que nos cuenta y los actores que la defienden pertenecen a la llamada tercera edad, en ella todos nos identificamos. ¿Quién no tiene un familiar o amigo comprendido en esas edades?, ¿Cuantas veces nos detenemos a analizar lo que les pasa por su cabeza? ¿Que tiempo real tenemos para entender la psicología de estas edades a donde queremos llegar todos?

La trama es sencilla, muy fácil de seguir y comprender. Les hará reír deliciosamente, llorar en más de una ocasión, reflexionar y humanizarnos un tanto. No es la gran película, no creo que haya sido la intención de sus creadores pero logra algo que hace mucho no sucede con el cine cubano: identificarse con el espectador, divertir (entiéndase como aprovechamiento del tiempo en algo provechoso).

Un aparte para la muy acertada fotografía de Rafael Solís, la Dirección de Arte de Lorenzo Urbistondo, Nanette García y Jorge Rafael Zarza, asi como, la música original creada por José María Vitier.

En el plano actoral centralizan la obra Reinaldo Miravalles y Enrique Molina, acompañados en personajes breves pero intensos: Daisy Granados, Alicia Bustamante, Eslinda Nuñez, Paula Alí, Verónica Lynn y Elsa Camp. Cada una aportando su arte a seres muy disimiles entre si.

“Esther en alguna parte” es una buena opción para emplear nuestro tiempo libre, así que,  si ya agotó todas sus opciones teatrales, vaya al cine y encuéntrese con este filme.

Ernesto San Juan

26 de Febrero de 2013.

Nueva sede y nuevas promociones para el Ballet Nacional de Cuba

Posted in Ballet on 22 Febrero 2013 by diablocojuelo

Una colaboración de Rogelio Castro 

El Ballet Nacional de Cuba (BNC) se presentó por segunda ocasión en su nueva sede, la sala Avellaneda del Teatro Nacional. La sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana, anteriormente sede permanente de la compañía, ha cerrado sus puertas, pues será sometida a restauración capital.

Para esta ocasión se organizaron tres funciones (de viernes a domingo), que incluían la centenaria obra “La siesta de un fauno”; el dúo de amor de amor del ballet “Espartaco”; el pas de deux “Aguas primaverales”, obra de concierto coreografiada por Asaf Messerer sobre una música de Rachmáninov; el pas de deux “Double Bounce”, del coreógrafo canadiense Peter Quantz; “Interludio en el limbo”, con música de Mozart; el pas de deux de “El cisne negro” (del III acto de “El lago de los cisnes”); el pas de deux del ballet “Le Corsaire”, en una coreografía de Alicia Alonso sobre la original, con música de Ricardo Drigo; el pas de deux “Diana y Acteón”, que recuenta una versión del mito griego; y las obras “Flora”, del coreógrafo cubano Gustavo Herrera, con música de Sergio Vitier, e “Impromptu Lecuona”, de Alicia Alonso, con música del compositor cubano referido en el nombre de la obra.

En “La siesta de un fauno”, coreografiada por el bailarín ruso Vaslav Nijinski sobre el “Prélude a l’après-midi d’un faune”, del compositor francés Claude Debussy, el lujurioso fauno cautiva en la esmerada interpretación del solista Alejandro Silva, quien está dotado de una imagen muy varonil desde la que trabaja muy finamente la caracterización de su personaje. La corifeo Mayrel Martínez lo acompañó como la ninfa.  La primera bailarina Yanela Piñera se lució con gran maestría, junto al bailarín principal Camilo Ramos, en el dúo de amor del ballet “Espartaco”, coreografía del bailarín ruso Azari Plisetski y música del compositor soviético de origen armenio Aram Jachaturián. Camilo, un bailarín que ha ido ganando méritos, se destaca en cada aparición junto a Yanela. Si bien no pudo lucirse al máximo en las cargadas, que en esta pieza demandan mucha estabilidad, se destacó por su trabajo muy limpio, al que ya nos tiene acostumbrados, y más aún cuando baila con la Piñera. No existe la función en que Yanela deje de fascinar a su público (con fieles admiradores y asiduos seguidores). Ella posee una belleza despiadada y baila con una elegancia soberbia. De una fuerza y resistencia desmedidas, con el solo propósito de brindar la más bella ejecución, se pone al servicio de una técnica severamente impecable. Sin embargo, el clímax de aquella fascinación (lejana en este texto por muy poco de lo que se pudiera decir resumido en inexpertas palabras llenas de pasión por la danza y por la sencillez) no lo encuentras sino al ver moverse por sobre el escenario una piernas que dibujan, cada vez con más precisión, la música con el movimiento, ante brazos que no dejan de trasmitir la grandeza de lo simple, y tras una sonrisa sincera. Su “Tema y variaciones” la pasada semana, su reina de las Nieves y su Hada Garapiñada (ambas de de “Cascanueces”) en enero, su pas de deux de “Don Quijote” en la Gala por el noventa aniversario de la FEU en diciembre en el Karl Marx, su Odette/Odile en el festival de ballet, por sólo mencionar sus apariciones más recientes, lo demuestran.

En la obra “Interludio en el limbo”, coreografía de Carlos I. Santos y música del compositor austriaco Wolfgang Amedeus Mozart, se nos trasmite toda la serenidad de la pieza musical, y son precisamente los bailarines, sin tener que lucir una ejecución compleja y precisa, los que logran la obra desde sus movimientos diáfanos, apoyados por un juego de luces que resalta cada momento especial dentro de la partitura.  Al primer bailarín Dani Hernández le tocó acompañar a Viengsay Valdés en “El cisne negro”. Esta primera bailarina siempre nos ofrece una fascinante caracterización de Odile. Ya estamos acostumbrados a sus precisas ejecuciones, y no nos queda más que esperar, mientras disfrutamos de su perversa interpretación, el nuevo virtuosismo. Esta vez sólo satisfizo a medias las expectativas del público, que siempre espera sus giros múltiples en las codas, y un desplazamiento extenso por todo el escenario en los saltos en arabesque. Ahora sólo impresionó con sus prolongados balances, y varias piruetas después que la coda de fouettes de Odile había comenzado. Dani es un bailarín elegante, pero que en ocasiones pierde la estabilidad, en los saltos, caídas y giros, pero que está siempre muy al tanto de hacer lucir a su compañera, con sus admirables cargadas.

 La obra de concierto “Aguas primaverales” la interpretaron la primera bailarina Sadaise Arencibia y el solista Luis Valle. Es un pas de deux muy corto, de un virtuosismo logrado esencialmente a partir del trabajo del partenaire, quien apoya a la bailarina constantemente en sus poses, saltos, giros, y cargadas. Sadaise descuidó algunas líneas, puesto que la música tiene momentos que demandan mucha rapidez y agilidad, pero no lució menos enérgica. Además, el trabajo de él fue brillante, y ambos resplandecieron llenos de vida, ante un público enardecido.

Por su parte el pas de deux del ballet “El corsario”, fue interpretado por los primeros bailarines Anette Delgado y Dani Hernández, su habitual partenaire. Anette cautivó al público desde su salida, luciendo un fino traje con adornos dorados y una tiara de picos que la hacían lucir tan bella como una deidad salida del océano. Un bello adagio en que lució sus bellas líneas, de la forma más discreta y con mucha seguridad. Sin embargo, se nota que no está atacando en el salto como ella acostumbra. Dani no puede mostrarse tan fuerte, pero va ganando en estabilidad. En la coda ambos se lucieron, sobretodo Anette, quien está atacando muchísimo en el fouette (veloz y punzante), combinando a la seconde y con giros múltiples, y cerrando con varios giros en dehors sin salir de su eje. Sin embargo, le falta mucha coordinación en los finales de las codas, sobre todo para las poses, muy adelantadas a la música. Anette Delgado volvió a escena, esta vez con José Losada, para bailar el grandioso pas de deux “Diana y Acteón”. Un adagio casi perfecto, en que Losada supo mantenerse al ritmo que demanda el apoyo constante a la bailarina. Este pas de deux es divertido, virtuoso, de una música bella, y sirvió para que ambos se lucieran todo el tiempo. Losada estuvo deslumbrante, arremetiendo todo el tiempo en los saltos del cazador, combinando diferentes poses en el aire, y con giros encentrados y lentos. Anette estuvo brillantísima, cuidando sobre todos la precisión de las líneas y con cierta estabilidad en los giros y el ataque. En la coda no se pudo esperar menos de ambos.  Sin embargo, cayendo en algunos detalles un tanto triviales, pero que suponen una culminación estética dentro de este magnífico pas de deux, considero que en esta coda, Anette (quien estuvo sumamente virtuosa), con el apoyo de Losada, no debería atacar tanto en el giro, pues la combinación de piruetas es rápida debido a la velocidad con que bate la pierna en los fouettes, y sólo se define cuando la diosa de la caza toma la flecha de su carcaj. El gesto de colocarla, tensar el arco y lanzarla se ve opacado por el rápido cambio de brazos que tiene que hacer para continuar con los fouettes.

“Flora” nos llegó con interpretaciones diferentes a las que vimos en la Gala de las Artes Plásticas durante el Festival. En la primera función Gréttel Morejón interpretó la Flora Amarilla; pudo haber aprovechado mucho más la caracterización tan rica de este personaje, pero estuvo a la altura que merecía, trabajando muy finamente sus manos y su torso. Verónica Corveas, histriónica, desenvuelta, como la Flora Naranja, muy folclórica, pero le faltó un poco de precisión en los giros. La Flora Roja fue Lissi Báez, que no ofreció una caracterización como la merece el personaje; supo aprovechar muy bien su magnífico eje para lucirse en los giros, pero su ataque no es tan fuerte. Las primeras bailarinas Sadaise Arencibia y Anette Delgado interpretaron las Floras Violeta y Azul, respectivamente. Sadaise nos ofrece una bella, y muy fina, caracterización de su Flora. Tan convincente, tan austera, tanta estabilidad en las puntas, todo el tiempo. Por otra parte, lo que hace lucir a Anette es por mucho su ejecución, porque su caracterización, desvaída como tal vez le vaya bien al personaje, no luce muy real en la faceta en que se muestra sufrida.

La última pieza del programa fue la obra “Impromptu Lecuona”. Dayesi Torriente tuvo a su cargo el rol central la primera noche. El resto de las funciones estuvo a cargo de Verónica Corveas. La interpretación de la primera no se ajusta con el estilo de la obra, pues le falta poder interpretativo y fuerza técnica. En el caso de la segunda, ya nos tiene acostumbrados a su poder interpretativo, y más para este estilo, con un aire español y lleno de sensualidad.

 A diferencia del programa de la semana anterior, este se caracterizó por la diversidad de estilos y de obras. El virtuosismo causó sensación, sobre todo en los pas de deux, aunque no fueron del todo inteligentemente trabajados. Se notaba que algunas caracterizaciones necesitaban mejor preparación y estudio, y que algunos roles que no se ajustaron a la imagen y personalidad de muchos interpretes. Esperemos que para las próximas presentaciones en la sala Avellaneda los programas tan variados como este tengan un elenco tan merecedor como variado. Igualmente agradecemos a nuestros artistas y al BNC por realizar su más sincero esfuerzo por seguir ofreciendo al público de la capital grandiosas oportunidades de estar en contacto con las obras del repertorio tradicional y de los más diversos estilos.

Sobre “Carmen”, José Manuel Carreño y el Ballet Español de Cuba en el Mella

Posted in Ballet on 20 Febrero 2013 by diablocojuelo

Por Alder Soto Olivero (como cierre de la Gira)

 Enero, 2013. Días 26 y 27. Expectación. Mucha expectación en La Habana desde que se supo la noticia acerca de la presentación del Ballet Español de Cuba (BEC) junto a su invitado, el Primer Bailarín José Manuel Carreño en el capitalino teatro Mella.  Tal vez, seducido por el ritmo casi enigmático del flamenco y los bailes españoles, Carreño decide una vez más unirse a la tropa liderada por el Primer Bailarín, Coreógrafo y Director del BEC Eduardo Veitía para interpretar una vez más al Don José de Carmen.

 Si bien es cierto que la oportunidad  de volver a disfrutar de esta figura en nuestros escenarios (amén de su actuación en el recientemente concluido 23 Festival Internacional de Ballet de La Habana) era única, también es indiscutible que seducía la idea de deleitarse con sus incursiones en la danza española. Y, ¿que más dicha que tenerlo precisamente junto al máximo exponente del género en la Isla? Una vez más, Carreño, Graciela Santana (Primera Bailarina del BEC) y toda la Compañía hicieron historia.

 Pieza ya habitual en el repertorio de la Agrupación, el ballet Carmen, recrea una de las obras más significativas y ampliamente llevada a casi todas las artes en general. Primero fue la palabra, la célebre novela del célebre escritor francés Prosper Merimée; después se hizo la música, ópera, composición lírica del creador Georges Bizet. La cuenta empezó a perderse cuando las demás manifestaciones artísticas quisieron representar la desenfrenada pasión y la libertad sin condicionamientos a la que arrastraba Carmen. La tragedia ha devenido símbolo  de una filosofía del amor algo pesimista y condenado al sufrimiento incluso antes de nacer. Seducido entonces, quizás por la expresión genuina del humanismo en la trama, ora por las infinitas posibilidades coreográficas de la pieza musical, Eduardo Veitía monta para el Ballet Español su propia versión del clásico.

 A diferencia del ballet creado por Alberto Alonso, el maestro Veitía utiliza para su pieza la música original de Bizet y la versión al flamenco de Pablo de Sarazate. La coreografía  presenta en su conjunto una visualidad y un efecto sumamente impresionantes, ya que la acción se va concatenando junto a la danza de manera natural y comprensible. Sólo algunas pequeñas escenas (por ejemplo, el primer encuentro de Carmen con José en el I Acto), no se explica por sí solo con mucha facilidad. La comprensibilidad se ve afectada, aunque inmediatamente, el espectador vuelve a agarrar el hilo de la acción.

  Carmen  rejuega con una coreografía principalmente puesta en función de la música y la danza; sin embargo, tampoco hace a un lado su carácter teatral, dándole a esta creación de Veitía un toque totalmente diferente a la ya conocida obra homónima creada por Alberto Alonso.

 Dicen, y no se equivocaron quienes lo afirmaron, que fue Alicia Alonso quien hizo suya la Carmen del ballet clásico. Hoy en día, todavía no hay bailarina que supere la nostalgia de la interpretación de la Alonso, y quedan entonces como leyendas que sobreviven a través de los tiempos los gestos, las poses y sobre todo, las facciones de la Carmen encarnados en la Alonso.  

 De igual manera, la Carmen flamenca del Ballet Español, materializada en la primera bailarina Graciela Santana, marca un hito en la historia de esta mujer fatal, de leyenda. Graciela acude sin reservas a toda su preparación, a su brillante técnica y principalmente a su gracia interpretativa para apoderarse del personaje. La bailarina parece vivir las pasiones impetuosas de Carmen, su juego peligroso de seducción y amor incontrolable, su capacidad de arrastrar a otros e incluso a ella misma hacia su propia desgracia. Graciela – o Carmen a estas alturas – transpira energía, arrasa, vive, no cede. A la vez, impacta el lirismo de su gestualidad, su teatralidad, su entrega total. Esta, definitivamente, es una artista que ha traspasado la cima para tocar las estrellas, lo digo sin reservas y que me perdonen los reticentes.

 José Manuel Carreño salva los límites del ballet clásico y se enfrenta por vez primera a los rigores del flamenco. Su empeño lo lleva a interpretar un Don José que sucumbe ante los encantos de la gitanilla fatal. Carreño tiene a su favor un dominio absoluto de la técnica clásica, lo que le permite imprimirle a su personaje un sello muy personal. No obstante, más allá de la técnica clásica le fue imprescindible adentrarse en los misterios del flamenco. Artífice de caracteres disímiles a lo largo de su trayectoria, asumió el reto y agregó un nuevo triunfo a su carrera. Para muchos, tal vez la voluntad hubiera cedido ante las dificultades, pero creo que por sus presentaciones, quedaron demostradas la ductilidad y fuerza en el escenario de este Primer Bailarín.

 Para no cometer injusticias innecesarias es preciso también destacar la versatilidad de Sophia Hernández y  Susanne Riquene, ambas en la interpretación del Toro; aunque se debe subrayar, que cada una tiene su manera muy peculiar de desempeñar tal personaje, dándole así dos matices diferentes, pero a la vez igualmente válidos. Un Ricardo Quintana muy centrado mostró la elegancia y la gracia con la que se reviste el torero Escamillo a lo largo de toda la obra. Yasnay Marín desdobla una Doña Frasquita retadora, altiva, sin miedo real por Carmen; la Frasquita de Susanne, sin embargo, transmite ese miedo, ese resentimiento, una enemistad que la hace enfrentarse a la protagonista para intentar mantener un status.  Finalmente, amerita distinguir las actuaciones de los demás bailarines en general. Cada uno, e igualmente en su conjunto, lograron hilvanar cada paso con precisión de verdaderos artistas, mostrando que se crecen, a la vez que hacen crecer el prestigio de la Compañía.

 La reciente presentación del BEC  no recogió aplausos fáciles, sino los aplausos de un público delirante y extasiado con la expresión de una arte sublime. Consta para mí, que pude ver más de unos ojos llorosos y exclamaciones de verdadero agradecimiento, lo que  el talento y la virtud pueden lograr cuando se hacen con el corazón. Y así, se toca entonces el corazón de aquellos que cuando acaba la función exclaman a viva voz: ¡Bravo!

“Carmen” con el Ballet Español de Cuba y José Manuel Carreño en Holguín.

Posted in Ballet on 20 Febrero 2013 by diablocojuelo

Por Ernesto San Juan (enviado especial)

Escrito el 13 de Enero de 2013 como inicio de la Gira

Un abarrotado Teatro Eddy Suñol ovacionó la primera de las presentaciones previstas, para esta Gira Nacional, del Ballet Español de Cuba (BEC) con su peculiar mirada de “Carmen”. Se unió en escena una mezcla explosiva de ARTE, sin calificativos posibles, dado su alto grado de perfección. Apreciamos una coreografía (de Eduardo Veitía) bien pensada, dramatúrgicamente inteligente, que se apropia de una brillante composición musical de Josué Tacoronte, realzados con una ejecución pasmosamente histórica de dos bailarines desbordantes de danza, alma, entrega y pasión: Graciela Santana (como Carmen) y José Manuel Carreño (como Don José).

La creación de Veitía me colma de gozo por su diferente trabajo argumental y su cuidado en la coreografía, no solo en los protagónicos (con sus arduos pas de deux y variaciones), sino también en el resto de los personajes, todos con fuerza, identidad y dificultad. Aquí hay un desfile de variaciones, danzas de grupo, solos y adagios con una terminación admirable. Apreciable en la entrada de Micaela, la Soleá del toro y el torero, y el destaque de Frasquita. La “Carmen” de Veitía (en II actos) es diferente, me agrada ver otra lectura, otra visión de la clásica historia de la cigarrera. Esta versión requiere de bailarines que actúen, que bailen, que expresen y hasta que canten. El también Director General del BEC supo hilvanar un conjunto de danzas estrechamente vinculadas a las escenas, a la historia de “Carmen” como él le apetece contar, marcando su sello, con una dosis (además) muy fuerte de suspense (a pesar de que todos conocemos el final).

Pero vayamos a la gran noche holquinera del 12 de Enero. Desde muy temprano el portal del teatro empezó a agitarse con un público ávido y elegante. Al abrir las puertas puedo asegurarles que esta ciudad centró su atención en lo que allí sucedería unos minutos después. La sala resultó pequeña ante tanta afluencia, muchos no pudieron entrar, otros aceptaron verlo de pie, sentados en los pasillos, la agitación en la sala era intensa y cuando sonó la imponente música de la obertura de inmediato reinó el silencio. El disciplinado y culto auditorio se aprestó a disfrutar la puesta, acción que me ayudó a calmar la ansiedad.

Ricardo Quintana salió a “comerse” el escenario con su torero y lo logró. Atrapó el personaje desde el principio y comprendió que no solo debe cumplir la coreografía, tiene que sentirse un torero de verdad, vivirlo, para que entonces fluya la danza y el mensaje que quiere que el público reciba. Interactuó brillantemente, tanto con Carmen como con el toro, se mostró centrado y triunfó.  Más aún cuando lo vi gozando de Carmen, evidenciando como lo somete a sus deseos, perfeccionando así (dramatúrgicamente) a Escamillo, vital en la trama.

Sophia Hernández, como el toro, volvió a engatusarme y a dejarme claro que ella es una bailarina con técnica y respeto por lo que hace, preparada, con condiciones. Ese toro agresivo y artístico, con vida, lejos de caricaturas, realzó, con mucho, el espectáculo. Cabe señalar que contribuyó a que la Soleá del toro y el torero fuera uno de los momentos más logrados y muy aplaudidos de la noche.

Y llegó Carmen en la piel de Graciela Santana. Verdaderamente sublime. Salió a escena y ya no era Graciela, era Carmen. Su habitual expresividad, su señorío sobre la escena volvió a vivirse esta noche. Regaló una ejecución cuasi perfecta, su fraseo, sus port de bras, las terminaciones de los pasos, sus giros, ese control del cuerpo y de sus posibilidades técnicas fue admirable. A los que (como yo) , le hemos seguido estos años, vemos sus avances en el dominio del ballet clásico lo que le está permitiendo hacer unos hermosos balances y arabesques. En los adagios, con su compañero, se dejó llevar, guiar,  pero siempre controlando, dejando claro que no era imposición, sino su deseo. En el plano dramático sentimos su fuerte apetito y pasión por José, gozamos la seducción tan sensual a la que lo sometió y cómo trabajó su romance con Escamillo. Fue pícara, alegre, segura de su belleza y atractivo. Desafiante, no solo con los hombres y mujeres, sino hasta con la muerte. Murió naciendo como estrella, porque al morir Carmen de manos de José sentí la terrible emoción (e inquietud) de no saber cómo relatarles ese excelso instante.

Tarea alto difícil la mía ahora al tener que referirles mis impresiones del baile de José Manuel Carreño sobre el escenario del Suñol, con “Carmen”, el BEC, y con Graciela Santana. De este Primer Bailarín se ha escrito mucho, en todo el mundo, los más importantes críticos y periodistas del globo han reseñado sus magníficas interpretaciones. En esta ocasión no fue menos, José Manuel se mostró seguro, confiado, derrochando su innato clasicismo, pero llevándolo al flamenco. Su presencia escénica es tremendamente impactante, le he visto muchas veces, en el teatro o en grabaciones y siempre experimento una rara sensación de éxtasis y me embriaga una fuerte conmoción  por el pulcro acabado que le otorga a sus apariciones escénicas. El Don José le viene muy bien, y él lo disfruta plenamente. Al público llegan todas sus sensaciones: la pasión y el deseo por Carmen, su confusión entre ese sentimiento y su deber,  sus celos cuando ella dirige su amor al torero Escamillo, que le llevan a asesinarla, y mas tarde su desesperación ante la pérdida de Carmen, muerta a sus pies. No hubo un gesto, un paso, un movimiento de Carreño que no estuviese vinculado al personaje. Mezcló con esa sabiduría,  que le han dado los años sobre las tablas, su perfecta técnica con el dramatismo y la psicología del Don José. Su Soleá tiene, como principal atractivo y destaque, la exquisita unión que hace de danza flamenca y ballet clásico. Además es un instante de demostración de que, aun siendo el referente para los Danceur Nobles, puede bailar flamenco. Otro detalle a mencionar es su admirable trabajo en los adagios, su caballerosidad, el cuidado al manejar a su compañera y la sincronía entre ambos, hasta en las miradas.

Doy gracias a la vida por haberme permitido estar acá, poder compartir estas presentaciones del Ballet “Carmen”, con José Manuel Carreño (que amablemente ha hecho un espacio en su agenda para las mismas), con el BEC y sus bailarines, técnicos, y con Eduardo Veitía, que me ha demostrado cómo la perseverancia, el amor por lo que se hace, el respeto al público y a uno mismo, el cuidado en los detalles antes de subir a escena o dar un paso, ha sido crucial para esta Compañía.

Bailó Ballet Nacional de Cuba en el Teatro Nacional por dos semanas

Posted in Ballet on 20 Febrero 2013 by diablocojuelo

Por Ernesto San Juan. 19 de Febrero de 2013.Con un programa concierto inició sus presentaciones, el Ballet Nacional de Cuba, en su nueva sede temporal del Teatro Nacional. Por dos semanas se pudo disfrutar de títulos de la tradición clásica, de reciente estreno o retomadas después de muchos años sin subir a escena. El pasado domingo 17 de Febrero la semivacía Sala Avellaneda acogía la última de las funciones de la presente temporada. Para abrir telón eligieron uno de los tres ballets creados por Nijinsky: “La siesta de un fauno”. Obra que utiliza la composición musical homónima de Claude Debussy y que fuera estrenado en 1912. La creación de Nijinsky está llena de elementos revolucionarios, alejándose de los fluidos tradicionales del ballet académico. Los pasos con movimientos angulares radicales, combinados con matices cargadamente sexuales,  causaron un escándalo en el Théâtre des Champs-Elysées, sobre todo cuando se “masturbó” con el pañuelo de las ninfas. La Compañía cubana confió en Alejandro Silva el rol titular, el cual defendió admirablemente a pesar de su juventud. Su Fauno es muy atrayente, sincero, sensual y mesurado. Los diseños (escénico, vestuario y luces) acordes con el espíritu que le insufló su creador original León Bakst, dando un resultado favorable. El pas de deux “Double Bounce”, con coreografía de Peter Quanz y música de David Lang, trajo a una Viengsay Valdés más identificada con este tipo de coreografía innovadora (aunque sobre la base clásica), aunque no pudo evitar derrochar sus habituales lucimientos de seguridad técnica. Dani Hernández (a su lado), estuvo jovial y ligero, bailando limpiamente y sin esfuerzos. Ambos dieron paso a “Interludio en el limbo”, una deliciosa obra de Carlos I Santos que utiliza música de Mozart, recreada ésta con fuertes timbres de modernidad. Tres parejas danzaron la partitura en un rejuego con telones, luces y emociones muy dinámica y con una presencia notoria del estilo coreográfico norteamericano. Esperemos que no desaparezca de las programaciones futuras. Cerró la I parte del programa un explosivo “Diana y Acteón” (Agripina Vaganova/Riccardo Drigo). Pas de deux muy gustado por el público, utilizado en Concursos y Galas por su elevado virtuosismo y arrojo, levantó la temperatura (de por si muy fría) de la sala. En esta oportunidad Anette Delgado hilvanó una ejecución fabulosa, controlada, valiente y brillante. Sus fouettés, lanzando flechas a la par, fueron un cierre  enérgico para su interpretación. José Lozada volvió a destacarse con sus saltos impresionantes y sus giros perfectos, en el adagio fue solícito y correcto. Así como en la coda donde colaboró, en mucho, al lucimiento de Delgado.

Luego de un breve intermedio, en el cual reflexioné sobre la pérdida de público que están sufriendo los espectáculos de ópera, ballet y ballet español, al mudarse del Gran Teatro a este, disfruté plenamente de un título que hacía años no veía: “Flora”. Y aunque el elenco era muy joven e inexperto, me hizo muy feliz volver a encontrarme con esta joyita de Gustavo Herrera, plena de cubanía, plasticidad, colores, y belleza. La unión entre ballet, música (de Sergio Vitier) y la plástica, es admirable y el público agradece el acercamiento a creaciones como esta, fieles exponentes de una época dorada en la coreografía cubana. La obra recrea la atmosfera presente en las “Floras” de Portocarrero e intenta ser, como los óleos, símbolo de lo femenino cubano y, en general, de lo femenino universal. Aunque el nivel interpretativo estuvo bastante parejo tengo que destacar la majestuosidad e impecable elegancia en el baile de Gabriela Lugo como la Flor Violeta. Culminó la tarde con “Impromptu Lecuona”, una recreación (sin argumento) de pasos sobre las versiones orquestales de las obras “La comparsa” y “Malagueña” del Maestro Ernesto Lecuona. Alicia Alonso creó una obra grupal nada complicada, de fácil apreciación y con una visualidad atrayente. La Sala Avellaneda, del Teatro Nacional de Cuba, acoge la programación que habitualmente correspondería al Gran Teatro de La Habana. Esta mudanza tiene puntos a favor y en contra. Se ha ganado en calidad técnica (luces, tramoya, amplio escenario) también en comodidad de la sala y mayor cantidad de lunetas. Pero se pierde en otras como la inaccesibilidad del Teatro, no hay buenas combinaciones de guaguas, y hay municipios desde los cuales es prácticamente imposible asistir, por lo que habrá que hacer un esfuerzo mayor en la promoción y programación.  Quisiera también agregar que el jueves 14 estuve por el Gran Teatro  con un amigo y al preguntarle a la taquillera nos informó que se habían agotado las entradas, de allí fuimos al Teatro Nacional y, sin cola, había entradas para los tres días e incluso en Platea. Hay que tener mucho cuidado con estos detalles para que el público no pierda la posibilidad de seguir apreciando lo mejor de nuestro arte escénico.

 

XXIII Festival Internacional de Ballet de La Habana

Posted in Ballet on 29 Octubre 2012 by diablocojuelo

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Por Alder Soto

Acaba de ser inaugurado el XXIII Festival Internacional de Ballet de La Habana. Sólo que esta vez, no fue la tradicional sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana, quien acogió la gala inaugural. Tamaño honor fue merecido por la recién restaurada sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba, convirtiéndose así en la segunda sede de este encuentro.

El evento, reúne cada dos años a importantes figuras del ballet y del mundo de la danza en general. Junto a los bailarines del Ballet Nacional de Cuba (BNC), estrellas como José Manuel Carreño, Paloma Herrera, Sarah Lane, Xiomara Reyes, Cory Stearns y muchos otros, compartirán durante estos once días los escenarios de los teatros habaneros.

Con el acostumbrado desfile, la Gala Inaugural dio riendas al inagotable arte de las puntas. ¨In the night (En la noche)¨ abrió el primer momento del espectáculo. Una apasionante coreografía del bailarín, director y coreógrafo estadounidense Jerome Robbins con música para piano de Chopin. En un salón de baile, o simplemente podría ser una velada bajo la luz de las estrellas – que para eso el arte impone siempre la imaginación – tres parejas danzan al compás de un piano recurrente, un rito de seducción y amor. La música atrae al baile; el baile atrae la magia de tres historias de encuentros y promesas hechas con la complicidad de la noche. Un desempeño artístico sumamente loable por parte de cada uno de los intérpretes. Las primeras bailarinas Yanela Piñera, Viengsay Valdés y Sadaise Arencibia, lograron a la perfección la atmósfera de incitación, que dejaba traslucir en todo momento la constante sensualidad de las tres.

Los partenaires Camilo Ramos, Arián Molina y Víctor Estévez fueron ejemplo de caballerosidad romántica y estilo personalizado, aunque si bien es cierto, que aún no logran dominar por completo algunos de los movimientos de su cuerpo.

La segunda parte fue reservada para ¨La fille mal gardée¨, comedia musical en tres escenas donde se combinan la pantomima y el ballet para lograr una deliciosa y amena coreografía. Creado por el bailarín, maestro y coreógrafo francés Daubevral en 1789, este ballet fue reconstruido por Alicia Alonso para el BNC en 1952, en versión concentrada en un solo acto. Es la clásica historia de la madre que trata de impedir que la hija se enamore de un campesino para que se case con un rico. Al final todo se trastoca y la heroína logra casarse con su verdadero amor. En el rol protagónico, la primera bailarina Annete Delgado, logra interpretar a una Lisette muy carismática y astuta. Sabe atrapar al público tanto por su técnica en la danza como en la pantomima. Destaco igualmente la excelente interpretación de Félix Rodríguez, quien encarna a Mamá Simone. Ambos logran una ductibilidad para la actuación muchas veces ausente en la mayoría de los bailarines.

Al final, la noche se completó con una salva de aplausos y el agradecimiento sincero de un público que disfrutó a plenitud la primera jornada del XXIII Festival Internacional de Ballet de La Habana.

28-10-2012

Ballet Español de Cuba en Sancti Spíritus: Éxito rotundo de calidad, amor y respeto por la danza.

Posted in Danza on 26 Octubre 2012 by diablocojuelo

Coincidiendo con las celebraciones por el Día de la cultura cubana (20
de Octubre) llegó el Ballet Español de Cuba  (BEC) al Teatro Principal
de la ciudad de Sancti Spíritus.
Gran expectativa se generó por acá ante el arribo de la Compañía por
varias razones, todas bien sustentadas. A teatro abarrotado, los tres
días, se ofrecieron estas presentaciones con un programa amplio,
diverso en estilos, bien diseñado, de una elevada carga emotiva y
artística.
Desde los primeros acordes del “Bolero” de Ravel (con el que abren)
hasta la música popular  (con la que cierran) se puede hacer un paseo
por doce títulos que van desde la danza mas clásica española, el
bolero, la danza moderna, el ballet y el flamenco.
El amplio registro de la troupe de Eduardo Veitía es infartante.
Bailarines altamente entrenados en técnica y estilo defienden
coreografías en extremo elaboradas, pensadas, difíciles, con una
dramaturgia (además) de lujo.
Títulos como la “Danza del fuego”, “Danza del terror”, “Farruca del
molinero” (Veitía/De Falla) y “Las bodas de Luis Alonso” (Veitía/J
Jiménez) forman parte del espectáculo, pero como de ellas ya he
comentado en giras anteriores centraré mis criterios sobre aquellas
que veo por primera vez o que antes no había tenido la oportunidad de
acercarme.
Sobre la música del “Bolero” de Maurice Ravel se han creado muchas
obras danzarías en el mundo. Ahora aprecio la de Eduardo Veitía. Su
discurso me atrapa desde el inicio, principalmente por ese trabajo con
los brazos en un casi estático cuerpo de baile (espacialmente
hablando) pero que mueve,  al compás de la música, el torso y los
brazos en una mágica concepción coreográfica. Por su parte “Castilla”
(Marienma/Albéniz) es un lindo y agradecido pas de deux  en el que se
explota la técnica romántica de la danza española y en el que los
bailarines requieren tener una ligereza absoluta de piernas y
complicidad entre ellos.
El coreógrafo y bailarín español Francis Núñez montó, ensayó y bailó
nuevas coreografías, para el BEC. Algunas de ellas conforman el II
acto de este programa. Después de haberlas disfrutado todas puedo
comentarles que la poesía en la concepción de los pasos, el cuidado
con la posición del torso y brazos, el uso de música con fuerte
influencia clásica, la sensualidad en los movimientos y la belleza
visual, son características fundamentales de su trabajo.
A lo largo de esta temporada por el Oriente cubano me iré deteniendo
en ellas, de a poco, para resaltar pormenores de las mismas.
En el apartado de las ejecuciones tengo que destacar la grandeza y
profesionalidad, ya alcanzadas, por la Primera bailarina Graciela
Santana. Si antes me parecía buena hoy me parece extraordinaria. Su
“Danza del fuego”  fue una explosión de pasión y demostración de que
ella no solo baila, sino que actúa. Su fraseo es único y la suprema
coordinación que posee entre sus brazos y piernas destaca mucho. Me
agradó admirar su línea clásica en “Las bodas de Luis Alonso”, desde
que salió a escena su hechizo inundó todo, regalando una ejecución de
altísima limpieza. Pero donde estuvo insuperable fue en la balada
flamenca “Añoranza” (Francis Núñez/música popular) donde desbordó
sensualidad, un port de bras exquisito y una plasticidad en sus
movimientos pasmosa. La Santana está en su mejor momento y es una
oportunidad imperdible admirarla cada vez que su nombre aparezca en
los elencos. No puedo dejar de mencionar que Graciela defiende, con
todos sus bríos, cada rol que se le concede. En cada uno de ellos es
distinta y a la vez igual. Evidente su disciplina en la preparación,
los ensayos, las clases, y puede que me equivoque, pero creo que es
exigente con ella misma y se ha dado cuenta que es ahora cuando tiene
que ser mas inteligente que nunca y he ahí los magníficos resultados.
Enhorabuena.
Siguiéndole los talones, pero con su propio estilo y manera
peculiares, danzó Yasnay Marín, con ese arrojo y fuerza que le aporta
a lo que baila. Es eléctrica, danza sin cansancio, disfruta lo que
hace y eso lo transmite. La comunicación que mantiene con el público
es una característica fundamental en su hacer.  Y aunque todo lo hizo
bien, tengo que detenerme en sus caracoles de “Arte y tronío”. En esta
estampa se transforma y pasa a un plano superior donde, estoy seguro,
ella se ve danzando. La música le brota del cuerpo a esta bailarina
preparada  y arriesgada. Convierte cada aparición suya en un  suceso.
Ailién Puerto se estrenaba en varias coreografías el sábado 20. Y
aunque le falta todavía más tablas, ya se muestra como una bailarina a
tener en cuenta y que va perfilando su propio estilo. Por el momento
puedo comentarles que su inclusión en los papeles principales ha sido
una muy buena idea. A este debut dedicaré una reseña en pocos días. El
cuerpo de baile femenino apoyó en todo momento a los solistas y
lucieron con luz propia en varias ocasiones, todas desplegaron una
femenil delicadeza y encanto al asumir sus roles.
Mirando hacia los varones encuentro nuevamente la excelencia de Daniel
Martínez. Bailarín experimentado, muy limpio, ligero, y centrado. Sus
terminaciones son elegantes y precisas, su baile es tranquilo,
estudiado, por lo que uno se abandona a disfrutarle sin sobresaltos y
temores.
Es puro goce para los amantes de la buena danza. Y más si se tiene en
cuenta que de seis coreografías con que cuenta el II acto en cinco
baila él. Esa permanencia sobre la escena le añade valor a lo antes
dicho.
Me place mucho referirles el excelente resultado que tuvo Ricardo
Quintana en la “Farruca del molinero” (Veitía/De falla) y en el
“Epílogo” del II acto. Muy ovacionado, con justeza esta vez, porque
maduró, bailó sin timidez, soltó lo que ha tenido contenido y recibió
por ello la merecida recompensa del público, colegas y críticos.
Completan la nomina masculina Marlon, Samuel y Luis Orlando quienes se
mostraron cumplidores y apoyando a los solistas. Aun son muy jóvenes
pero ya se ven dispuestos y entusiastas e incluso con diferencias
entre sí, lo que los hace mas atrayentes.
Solo un consejo para la nueva generación que llega: la danza es
inherente al ser humano, el arte es la expresión acabada de un acto,
de por si, natural para todos. El artista tiene una responsabilidad
muy alta y es llevar esa naturalidad a la escena. Por eso, además de
cumplir los pasos coreográficos, de  revelar limpieza técnica,
demostrar cuantas condiciones físicas se posea, tiene que disfrutarlo.
Si lo hace entonces el público también lo hará. Lo errores técnicos
pueden suplirse y ocultarse (en gran medida) si hay goce en el
intérprete.
Aun me queda material para reseñarles desde Sancti Spiritus, pero el
espacio se agota, ya desde Holguín recibirán los detalles que
completarán toda la información que ha originado el paso del BEC por
la central provincia. Como siempre tengo un aparte para el equipo
técnico, ese que ha sido fundamental para el buen final de estas
presentaciones. Alexis, Jorge, Delfín, Sandra, Yeneily, María Caridad,
Fabiola, Boris, Faro, Yandri. Todos en sus puestos, contribuyendo a
que este inicio de temporada del BEC sea lo que es ya, un éxito
rotundo de calidad, amor y respeto por la danza.

Fue un reporte, desde Sancti Spíritus, de Ernesto San Juan (enviado especial)

Semana de Teatro Ruso en Cuba

Posted in Teatro on 26 Septiembre 2012 by diablocojuelo

El Consejo Nacional de las Artes Escénicas anuncia próximamente la Semana
de Teatro Ruso en La Habana. En la Sala Covarrubias del Teatro Nacional, se
presentará el grupo de teatro EtCetera, un importante colectivo de este
país, con dos de las obras de su repertorio. Oportunidad para dialogar con
la creación escénica de un país que recoge parte imprescindible de la
tradición teatral universal.

Como parte de las celebraciones por el 20 aniversario del colectivo, en
febrero del 2013, Teatro EtCetera ha preparado esta gira. Han querido traer
a Cuba la obra *Rostros*, un viaje por la literatura chejoviana, y en
especial por los cuentos de humor de este escritor ruso, que supo recrear
con exquisito talento la naturaleza y la idiosincrasia de su país. El 5 y
el 6 de octubre subirá a escena esta obra dirigida por Alexander KALIAGUIN,
en la cual la actuación deviene columna vertebral del montaje que sostienen
apenas dos actores, quienes interpretan a disímiles personajes con palmaria
maestría. Una prueba de la verdadera esencia del hecho teatral: el diálogo
cercano actor-espectador y su naturaleza artesanal.

Dedicado al 65 aniversario de la Gran Guerra Patria, *Esperanza, fe y
amor*es el título del espectáculo que se estará presentando los días 8
y 9 de
octubre en la sala Covarrubias y que evoca uno de los sucesos más
importantes de la historia de la nación rusa. Y si bien *Rostros* cuenta
con la soledad de dos actores sobre la escena, esta es una obra de mayor
formato, donde la danza, la música y la actuación se imbrican
coherentemente en la interpretación de un grupo de actores. Concebida como
una puesta de teatro musical, la obra indaga en el suceso, no desde la
alusión a fechas y cifras históricas, mapas o nombres importantes, sino
desde los relatos pasados de una generación a otra, la poesía y las
canciones que trajo consigo un acontecimiento de tal magnitud, que es en
definitiva, la mejor manera de recordar y releer la historia.

Un éxito el recién terminado Festival Nacional de Teatro. Camagüey 2012

Posted in Festival Nacional de Teatro on 26 Septiembre 2012 by diablocojuelo

Por Ernesto San Juan

El pasado sábado 15 de Septiembre culminaron las actividades de la XIV edición de esta cita bienal de las Artes Escénicas cubanas. Este año el Comité Organizador se volcó en no dejar ningún cabo suelto y logró uno de los mejores eventos de los últimos años. Desde la curaduría casi perfecta, las facilidades a la prensa, la pronta entrega de la información detallada y actualizada, las salas todas climatizadas, (limpias, con personal atento y dispuesto), la programación balanceada y que se cumplió al 100 x 100, las condiciones de vida para los visitantes excelentes, la respuesta tan entusiasta del publico, el clima que también ayudó, en fin, que acabamos de regresar de un exitoso festival. Desde el punto de vista artístico se destacaron las obras que se presentaron en el Ciclo “Piñera Teatral”, todas de elevada factura y excelencia. Dentro de la programación para niños me impactó “Narices” de Teatro Tuyo, por lo novedoso de este trabajo con el clown, la impecable actuación de Christian Medina en “El ruiseñor” con un espectáculo terminado y bien elaborado. La ternura de “Canción para estar contigo” con esa Bárbara Llanes insuperable, las “Historias con sombrillas” de Pálpito tan encantadoras, y muchos más. En el apartado para adultos se destacó “El dragón de oro” de Teatro de la luna, “Reír es cosa muy seria” del Centro Promotor del Humor, las tres estaciones que trajo de Teatro D´Dos, “La hora del Té” que regalaba Teatro del viento con su exquisita manera de hacer, aunque en verdad todas las obras fueron muy bien recibidas. Muy favorable para el evento, para el público y la critica fue incluir tres montajes agrupados en “otras escrituras espectaculares”. La música estuvo presente con un inolvidable concierto de Ivette Cepeda y la danza con un programa concierto de Endedans. Se presentaron varias publicaciones seriadas y libros y se organizó un ciclo de teatro en el cine extraordinariamente bien escogido. En las mañanas tuvieron lugar los eventos teóricos, así como, los Foros de la UNIMA y la ASSITEJ. Tengo para hablar mucho más peor el tiempo y es espacio conspiran, si pueden tener la certeza de que este festival pasará a la historia como uno de los mejores de cuantos se han realizado, no solo por mi humilde criterio, sino por el de personas mas autorizadas y con experiencia en estas citas. No puedo terminar sin felicitar al Comité Organizador, al CPAE de Camaguey, al CNAE y a todos los que tuvieron que ver con la organización. Un éxito el recién terminado Festival Nacional de Teatro. Camaguey 2012.

Regaló Ballet Contemporáneo Endedans Gala en el Festival de Teatro

Posted in Festival Nacional de Teatro on 26 Septiembre 2012 by diablocojuelo

Por Ernesto San Juan

Este miércoles 12 de Septiembre (en el Teatro Principal), los que tenemos la suerte de poder participar en el evento cimero de las artes escénicas cubanas, disfrutamos a plenitud la representación de la Compañía agramontina. Tania Vergara eligió un Programa Concierto con piezas representativas de su labor entre las que sobresalieron “Perdóname el espanto de buscarte” y “La Carmen”. La primera un gran despliegue de técnica, innovación acertada en la coreografía, buen gusto, detenimiento, calidad interpretativa, y visualidad sobrecogedora. Confesaba yo anoche que apreciar a esta Compañía es un goce general para el alma, sus impecables ejecuciones, la extrema limpieza en el baile, las coreografías únicas y sencillamente hermosas, la inteligencia en los mensajes y temas a transmitir, eso y mas hacen de Endedans una de las mas importantes compañías danzarias del país (en mi modesta opinión). Con una sólida formación académica dentro de la técnica clásica, han ido a la búsqueda de otros vocabularios expresivos, adhiriendo a sus creaciones Improvisación, teatralidad, asociaciones temáticas que indagan en torno al comportamiento y caracteres del individuo en sus relaciones sociales. La sala del Principal abarrotada de un público que deliró y aplaudió, merecidamente, a estos hacedores de ARTE. Despues de un breve intermedio llegó “La Carmen”. Hace poco hablé de esta obra, a propósito de sus presentaciones en el Gran Teatro de La Habana, y ahora confirmo lo que allí dije: “La Carmen” se ha convertido en ejemplo indiscutible de la madurez de la Vergara y de sus bailarines. Y agrego que, cada vez que la admiro, encuentro nuevas razones para afirmarlo. Es muy dificil para mi hacerles llegar la excelencia de un espectáculo como el de Endedans, por lo que espero (con esta breve reseña) dejar entre ustedes dos mensajes importantes: que la Gala fue un éxito y que persigan a Endedans donde quiera que se presenten y sean tan felices , como lo fui yo, la noche del 12 de Septiembre (en el Principal de Camaguey) y en el XIV Festival Nacional de Teatro. Gracias Tania.