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Archive for Junio 4th, 2012

“La llama de París” en La Habana

Posted in Ballet on 4 Junio 2012 by diablocojuelo

Por Alder Soto
Acaba de presentarse en función única todo el fin de semana aquí en La Habana el Ballet de Camagüey. Como ya es habitual, la cita tuvo lugar en el capitalino Teatro Mella.
Celebrando sus 45 años de existencia artística, esta Compañía lo festeja con La llama de París, pieza poco conocida de su repertorio y asumida por la nueva generación de bailarines. La pieza fue compuesta por el ruso Boris Asafiev, en cuatro actos, basados en un libro del escritor Nicolai Volkov acerca de la Revolución Francesa, con canciones de la época, estrenada en 1932 en el teatro Kírov de Leningrado por el Ballet del Bolshoi. El ballet original es de Vasily Vainonen. Durante su presentación en el Palacio de los Congresos en París, Francia en el 2011, el Ballet de Camagüey tuvo una muy buena acogida entre el público francés.
Su argumento pretende recrear los turbulentos años de la Revolución Francesa y el amor que nace entre las llamas y las estruendosas salvas de los cañones y bayonetas. Los marselleses se preparan para caer sobre París. Juana una joven pueblerina es acechada por el Marqués. Ella ama a uno de los jefes de la sublevación y trata de librarse de del cortejo del inoportuno, pero solamente lo logra gracias a su hermano Jerónimo. Este es puesto en prisión y liberado por Adelina, hija del Marqués, que se enamora del joven. Al triunfar la Revolución, los amantes se casan y el Marqués es decapitado. En este rendido homenaje a los hechos acaecidos, el ballet logra un ritmo lo suficientemente dinámico como para mantener expectante al espectador. Sin rezagarse, la música acentúa cada situación, cada movimiento y no deja de ser un verdadero espectáculo para los oídos. Danza y música se combinan aquí formidablemente.
No así puedo decir de la visualidad del decorado y el diseño de vestuario. La espectacularidad del uso de imágenes digitales para situarnos en el contexto histórico, se veía constantemente malograda debido al diseño de luces y restaba mucho de los colores vivos en algunas de las escenas. Dirigiendo una mirada hacia el vestuario, dejaba mucho que desear la entrada de los reyes y los nobles. Siguiendo una estética un poco amarillenta, casi logran confundirme a la reina María Antonieta con una pueblerina más (error que no cometí, gracias al porte y a la eficaz ejecución de la bailarina). Y es que faltó el excesivo brillo, la fastuosidad, el derroche fantasioso de la época; y que no vaya a decirme nadie que esto no es importante, creo que en una obra de arte todo cuenta.
No obstante, la Compañía logra un conjunto armonioso en sus movimientos. La caracterización y el dominio de una técnica bastante cuidada es demostrada por los bailarines en todo momento. Unos más que otros validan el derecho de esta Compañía a situarse en el lugar de honor que han conquistado en los escenarios de Cuba y el mundo.

Acerca del film “Un novio para mi mujer”

Posted in Cine on 4 Junio 2012 by diablocojuelo

Por Alder Soto
Ciertamente, el cine argentino desde tiempos tempranos ha sido y es uno de los más importantes en la cinematografía latinoamericana. De allí han salidos importantes realizadores como Eliseo Subiela, Fernando Birri, Fernando Solanas, María Luisa Bemberg. Si hablamos de géneros, entonces no cabe dudas de que la comedia goza de una amplia producción en Argentina.
Hará menos de una semana se exhibió acá en La habana Un novio para mi mujer, filme del realizador argentino Juan Taruto. Un novio para mi mujer se estrenó en el año 2008 y cuenta con la actuación en los roles protagónicos de Valeria Bertuccelli (la Tana), y Adrián Suar (el Tenso). El argumento es sumamente claro: el Tenso quiere divorciarse de su esposa la Tana, pero no sabe cómo enfrentarse a ella y decírselo. La relación se ha hecho insoportable por el mal carácter de ella y por su aparente falta de sensibilidad. Así, el esposo recurre a un presunto Don Juan, Cuervo Flores (por el actor Gabriel Goity), que seducirá a su mujer hasta enamorarla para por fin encontrar la solución a sus problemas. Sin embargo, el cambio que se opera en la esposa hace que el Tenso vuela a revivir su amor por ella.
Muchos se dirán, ¿acaso este tipo de historia no se ha tratado innumerable de veces? ¿qué puede tener de especial? A la primera digo, sí, tienen razón; es un tema archimanoseado por la Meca del Cine e innumerables cinematografías. Sin embargo, a la segunda diría que el filme sí trae algo especial. Y es que precisamente el arte siempre se encausa acorde al desarrollo de la sociedad. En estos tiempos, el cine argentino ha dado un vistazo hacia problemas más comunes, más universales, hacia una recreación del mundo de ese hombre común que camina en la calle o se sienta a esperar el transporte público en una parada. Precisamente por ser temas e historias tan comunes, suelen tener un atractivo muy peculiar.
Este es un filme que de un palmazo se lanzan sobre la mesa asuntos como la falta de comunicación en la pareja, la incomprensión, la aceptación del otro, la valentía para enfrentar juntos las dificultades y ahondar en las causas que provocan los problemas y los miedos. Entre enredos y acciones in crescendo, siguiendo una estructura clásica (planteamiento, desarrollo del conflicto y desenlace), es esta una comedia con un ritmo dinámico, reflexivo y medido. Es fácil reconocerse y vernos reflejado constantemente en muchas de las situaciones planteadas.
También, un rol fundamental lo desempeña la banda sonora, ya que le brinda a la progresión de la historia un toque muy personal e intimista. Baste como ejemplo el leitmotiv del filme y la inclusión del tema de Cristian Castro Lloviendo estrellas, la que en este contexto cobra un matiz muy peculiar.
Por suerte, el happy end no camina a lo comercial (despedida en un aeropuerto; beso espectacular en el medio de una multitud o la consabida declaración de amor por la TV), sino que es presentado implícitamente en la secuencia final. Queda al espectador dibujarse la mejor manera de concluir la historia, aunque la deducción, siempre llevará al final feliz.