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¿La piscina, nueva fórmula del cine cubano contemporáneo?

La piscina (Premio de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en el 33 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, 2011), ya cuenta este film con muchos detractores.

No es menos cierto que la obra del realizador Carlos M. Quintela transcurre con un ritmo lento y a veces un poco desesperante, que en la opinión de especialistas y voces autorizadas en la materia es un rasgo distintivo y arriesgado por parte del director. Ciertamente el público cubano no está acostumbrado a este tipo de película, pero no creo como califican algunos especialistas, que estemos empantanados en el gusto por la estructura clásica del cine hollywoodense. ¿Acaso no ha sido la misma selección de filmes para proyectar en los cines la que ha provocado esta reacción del público? Como quiera que sea, no creo que ni el público ni el realizador de La piscina tengan la culpa absoluta del paso algo inadvertido de la misma.

Volviendo entonces al mundo de La piscina, concuerdo en que un buen guión ha sido elaborado a partir de una experiencia cualquiera en un día cualquiera; la ausencia de conflicto dramático, de progresión a lo Aristóteles, incluso de enganche la hacen ser una pieza rara entre los filmes producidos hoy en Cuba. La ausencia casi total de diálogos parece sofocante, aunque en lo personal la agradezco…las imágenes en mucho de los casos hablan solas. Sin embargo, entre las pequeñas porciones de palabras, descubro parlamentos que no me acaban de convencer y en los que no adivino un objetivo definido. Por ejemplo:

- ¿Y ese todavía sigue sin hablar?- pregunta uno de los entrenadores”

- Sí – responde el otro.”

- ¿Y entonces a que vino?”

No sé si es que aquí se encierra algún simbolismo a desentrañar o hay algún tipo de metáfora especial para el espectador, pero evidentemente se va a una piscina en las vacaciones a bañarse, y en este caso muy especial los chicos van a entrenar. ¿Por qué entonces el adolescente que no quiere hablar tiene que hacerlo? A pesar del aparente mundo creado para hacerlos coincidir, los personajes sienten las evidentes tensiones que hay entre ellos… se descubre que no van a buscar nuevos amigos, van a encontrarse en su propia soledad y a escapar de ese mundo exterior que por momentos los rechaza.

La piscina se desatiende de muchos convencionalismos y llega a ser quizás un representante bastante inesperado del cine no narrativo. Queda a la posteridad pronunciar su última palabra, ¿es o no La piscina la nueva fórmula del cine cubano contemporáneo?

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