Cuba Cultural

Arte y Cultura en Cuba

Archive for Julio 25th, 2012

Sobre la promoción del Festival Nacional de teatro “Camagüey 2012″

Posted in Festival Nacional de Teatro on 25 Julio 2012 by diablocojuelo


Por Ernesto San Juan
Queridos amigos y colegas:
Dentro de unos días comenzaré a emitir para ustedes información sobre las obras seleccionadas para la muestra artística de este evento. La intención es que vayan teniendo detalles de la ficha técnica, sinopsis, y alguna reseña (si he visto la obra en cuestión).
De esta forma, cuando llegue el evento, será más fácil y provechoso para ustedes captar las reseñas sobre lo que suceda por la tierra agramontina y se sentirán (aquellos que no puedan estar presentes físicamente) como si cada tarde o noche asistieran a una representación teatral.
Del mismo modo tendrá, más adelante, tiempo para dedicarme a los eventos teóricos y otras actividades que siempre se programan y engalanan el festival.
Como siempre, Kewelta y mi persona, dedicarán varios boletines diarios a reseñar cuanto pase en nuestro encuentro teatral cubano.
Más detalles e informaciones que deseen solo tienen, como es habitual, que escribirme.

Siglo XXI del cine cubano, ¿ciencia ficción o realidad inmediata? II Parte

Posted in Cine on 25 Julio 2012 by diablocojuelo

Por Alder Soto
Poéticas más intimistas y ampliamente elaboradas aparecen a partir del 2007: La edad de la peseta, de Arturo Infante, con una plasticidad y una dirección de arte encomiables; Madrigal, de Fernando Pérez, donde se desbordan una sensación de sentimientos intimistas y liricidad sobrecogedora. Además es imprescindible destacar que ha sido este último filme, tal vez, el más polémico desde que comenzó el presente siglo. Personal belongings, de Alejandro Brugués, cae redundante en el tema de la emigración con sus baches y su poco aporte al tópico.
El cine de acción, policiaco y belicista ve su momento en Omertá, Kangamba, y Ciudad en rojo. La primera, dirigida por Pavel Giroud, es sin más preámbulos una película de mafia a lo cubano, remake de añoranza por los grandes policíacos seriados Día y noche. Kangamba (Rogelio París) recrea la epopeya protagonizada por cubanos y angolanos en la guerra de Angola, en agosto de 1983. Ciudad en rojo (Rebeca Chávez), viene a ser una relectura de la novela Bertillón 166 y “plantea una reflexión sobre la violencia desde aquellos que no tienen vocación por la violencia, de quienes se ven empujados a ella” (www.cubacine.cult.cu).
Verdaderas joyas de nuestro séptimo arte hacen su entrada entre el 2009 y el 2010: Los dioses rotos (Ernesto Daranas), El premio flaco (Juan Carlos Cremata) y José Martí: el ojo del canario (Fernando Pérez). Los dioses… re conceptualiza el mito del Yarini habanero, el proxeneta más famoso de San Isidro. No obstante más allá de la anécdota, esta es una trama de valores enfrentados; una reflexión en torno a la perspectiva ética y moral de los personajes, donde los tópicos “positivos” y “negativos” no resultan sencillos de etiquetar.
El premio… es una adaptación brillante de la pieza teatral de Héctor Quintero al séptimo arte. Dos lenguajes –teatral y cinematográfico- se conjugan para integrarse dentro de sus propias diferencias. Alto sentido melodramático y emotivo, surge a partir de una Cuba en los albores de la década de los 60, justo antes del triunfo revolucionario. La locación casi teatral de la trama permite enfocar los sentimientos abrumadores del personaje protagónico ante un mundo salvaje y aparentemente desprovisto de esperanzas. Logra Cremata penetrar en la psiquis del espectador arrastrándolo a un abismo matizado por la desaliento y los tonos grises oscuros de la vida.
José Martí: el ojo… visiona el mundo humanizado de ese personaje histórico que se ha tornado casi un tópico de podio inalcanzable. La figura de Martí vista desde su niñez y su adolescencia no raya en la biografía al héroe y al poeta, sino en un viaje sensibilizador sobre alguien que también fue un hombre. El alma de la película se respira en todos sus componentes: imagen, sonido, guión, dirección de arte, edición y la mano de Midas de Fernando Pérez. A pesar del realismo y la clásica estructura del filme, el director no se desprende de su acostumbrado simbolismo y recurrencia a la metáfora: integra ambos como guiños perceptibles de su sello íntimo y diferenciador.
No sería arriesgado afirmar que el decenio 2000-2010 se ha convertido en un incipiente laboratorio cinematográfico en la historia del cine cubano. Los veteranos se lanzan junto a la nueva generación a la experimentación y al reencuentro de poéticas actualizadas. El riesgo y la creatividad parecen anclar con profundidad progresiva en una nueva manera de imaginarse el cine. Hoy, surgen más preguntas que respuestas. Las interrogantes no paran de sorprendernos frente a filmes como La piscina, Larga distancia, Y, sin embargo. Quizás, y sólo digo quizás, las respuestas a estas interrogantes encontrarán sus propias respuestas en el futuro aún incierto del recién empezado siglo XXI.

Madama Butterfly estuvo en el Gran Teatro

Posted in Arte Lírico on 25 Julio 2012 by diablocojuelo

Por Ernesto San Juan
La famosa ópera “Madama Butterfly” subió a la escena del Gran Teatro el pasado fin de semana, yo asistí a la representación del 22 de Julio. En esta ocasión llegó en una producción del Teatro Lírico Nacional de Cuba reducida a II actos. Con esta obra Puccini inició su primera incursión en mundos más exóticos para la ópera como era el Lejano Oriente y que seguiría más tarde con “Turandot”. La ópera, como la mayoría compuesta por Puccini, no tiene una base literaria tan específica como pueden serlo las de Verdi por lo que no se puede precisar en qué libro se basa “Madama Butterfly”.
Su estreno en la Scala de Milán fue un maravilloso fiasco que provocó ciertas modificaciones en la ópera. Entre ellas la composición de esa genial aria de Pinkerton “Addio,fiorito asil”, o el corte en el segundo acto para dividirlo y dar lugar a un tercer acto, aparte de modificaciones de menor grado. Así, lo que fue un boicot de determinados aficionados hacia la ópera, que provocó un total desbarajuste en la puesta de estreno, permitió “crecer” a la ópera hasta alcanzar su sitio de verdad dentro del repertorio operístico. El posterior reestreno de la obra se realizó, tres meses después, en Brescia con el éxito que le acompaña en la actualidad.
Nuestro Lírico Nacional brilló, esta vez, por la calidad de los intérpretes, no así en la pobre escenografía, el deslucido vestuario, la utilería de risa. Pienso que si tenemos lo más importante, que son los excelentes cantantes, pero no tenemos dinero para hacer una puesta decente, pues es preferible hacer un recital o conciertos que, estoy seguro, cumplirían mejor su cometido de llevar el bel canto a la juventud y a la mayor cantidad de público posible. Se salvó, de esta debacle técnica, las luces que, verdaderamente, ayudaron a crear una visualidad más agradable y a tapar las deficiencias ya mencionadas.
En el rol de Pinkerton estuvo muy bien entregado, con una voz suave y limpia, el joven tenor Brian López. Su presencia escénica ayudó en mucho a que llegara al auditorio su historia y sus complicaciones. Su proyección vocal estuvo muy bien y muy fresca, sentida cuando era necesario, alegre cuando lo es y grave en su momento de mayor clímax.
Por su parte para encarnar a la Butterfly se eligió a la soprano Katia Selva quien regaló una tarde inolvidable con ese registro vocal sorprendente, ese dominio del rol, su pasión, su delicadeza y proyección que le valieron más de una ovación merecida.
En el Acto I, en un aparte, Butterfly y Pinkerton empiezan a conversar alejados del “mundanal” ruido en lo que es un preludio de lo que será uno de los mejores dúos de ópera de la historia y que alcanza su momento estelar en esa pequeña aria “Ieri son salita…Io seguo il mio camino”. El dúo que continúa a esta escena es, quizás, el mejor dúo de amor compuesto por Puccini (aunque tales afirmaciones son subjetivas) pero estoy seguro que si un cantante se inicia en la ópera con este dúo le “marcará”. Ambos intérpretes se lucieron en una secuencia admirable, digna de ser disfrutada una y otra vez.
Analizando sus ejecuciones por separado, puedo destacar que Brian se lució en su despedida en el II acto con la célebre aria “Addio,fiorito asil”, de gran intensidad y en el que su desesperación es total. Katia se muestra soberbia en la última aria de Butterfly (Tu!,Tu!), muy emotiva en la que se despide de su niño, le pide que se vaya a jugar y, en el momento en que el niño se adentra, se suicida.
Amigos, problemas graves de producción a un lado, creo que los que tuvimos la suerte de estar en el Gran Teatro este domingo, agradecimos haber estado allí tan solo por escuchar las hermosas composiciones de Puccini, las voces de tan buenos cantantes que tenemos, y valorar que (pese a todo) sigan apostando por subir a las tablas los clásicos de este arte eterno.
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