Cuba Cultural

Arte y Cultura en Cuba

“Carmen” con el Ballet Español de Cuba y José Manuel Carreño en Holguín.

Por Ernesto San Juan (enviado especial)

Escrito el 13 de Enero de 2013 como inicio de la Gira

Un abarrotado Teatro Eddy Suñol ovacionó la primera de las presentaciones previstas, para esta Gira Nacional, del Ballet Español de Cuba (BEC) con su peculiar mirada de “Carmen”. Se unió en escena una mezcla explosiva de ARTE, sin calificativos posibles, dado su alto grado de perfección. Apreciamos una coreografía (de Eduardo Veitía) bien pensada, dramatúrgicamente inteligente, que se apropia de una brillante composición musical de Josué Tacoronte, realzados con una ejecución pasmosamente histórica de dos bailarines desbordantes de danza, alma, entrega y pasión: Graciela Santana (como Carmen) y José Manuel Carreño (como Don José).

La creación de Veitía me colma de gozo por su diferente trabajo argumental y su cuidado en la coreografía, no solo en los protagónicos (con sus arduos pas de deux y variaciones), sino también en el resto de los personajes, todos con fuerza, identidad y dificultad. Aquí hay un desfile de variaciones, danzas de grupo, solos y adagios con una terminación admirable. Apreciable en la entrada de Micaela, la Soleá del toro y el torero, y el destaque de Frasquita. La “Carmen” de Veitía (en II actos) es diferente, me agrada ver otra lectura, otra visión de la clásica historia de la cigarrera. Esta versión requiere de bailarines que actúen, que bailen, que expresen y hasta que canten. El también Director General del BEC supo hilvanar un conjunto de danzas estrechamente vinculadas a las escenas, a la historia de “Carmen” como él le apetece contar, marcando su sello, con una dosis (además) muy fuerte de suspense (a pesar de que todos conocemos el final).

Pero vayamos a la gran noche holquinera del 12 de Enero. Desde muy temprano el portal del teatro empezó a agitarse con un público ávido y elegante. Al abrir las puertas puedo asegurarles que esta ciudad centró su atención en lo que allí sucedería unos minutos después. La sala resultó pequeña ante tanta afluencia, muchos no pudieron entrar, otros aceptaron verlo de pie, sentados en los pasillos, la agitación en la sala era intensa y cuando sonó la imponente música de la obertura de inmediato reinó el silencio. El disciplinado y culto auditorio se aprestó a disfrutar la puesta, acción que me ayudó a calmar la ansiedad.

Ricardo Quintana salió a “comerse” el escenario con su torero y lo logró. Atrapó el personaje desde el principio y comprendió que no solo debe cumplir la coreografía, tiene que sentirse un torero de verdad, vivirlo, para que entonces fluya la danza y el mensaje que quiere que el público reciba. Interactuó brillantemente, tanto con Carmen como con el toro, se mostró centrado y triunfó.  Más aún cuando lo vi gozando de Carmen, evidenciando como lo somete a sus deseos, perfeccionando así (dramatúrgicamente) a Escamillo, vital en la trama.

Sophia Hernández, como el toro, volvió a engatusarme y a dejarme claro que ella es una bailarina con técnica y respeto por lo que hace, preparada, con condiciones. Ese toro agresivo y artístico, con vida, lejos de caricaturas, realzó, con mucho, el espectáculo. Cabe señalar que contribuyó a que la Soleá del toro y el torero fuera uno de los momentos más logrados y muy aplaudidos de la noche.

Y llegó Carmen en la piel de Graciela Santana. Verdaderamente sublime. Salió a escena y ya no era Graciela, era Carmen. Su habitual expresividad, su señorío sobre la escena volvió a vivirse esta noche. Regaló una ejecución cuasi perfecta, su fraseo, sus port de bras, las terminaciones de los pasos, sus giros, ese control del cuerpo y de sus posibilidades técnicas fue admirable. A los que (como yo) , le hemos seguido estos años, vemos sus avances en el dominio del ballet clásico lo que le está permitiendo hacer unos hermosos balances y arabesques. En los adagios, con su compañero, se dejó llevar, guiar,  pero siempre controlando, dejando claro que no era imposición, sino su deseo. En el plano dramático sentimos su fuerte apetito y pasión por José, gozamos la seducción tan sensual a la que lo sometió y cómo trabajó su romance con Escamillo. Fue pícara, alegre, segura de su belleza y atractivo. Desafiante, no solo con los hombres y mujeres, sino hasta con la muerte. Murió naciendo como estrella, porque al morir Carmen de manos de José sentí la terrible emoción (e inquietud) de no saber cómo relatarles ese excelso instante.

Tarea alto difícil la mía ahora al tener que referirles mis impresiones del baile de José Manuel Carreño sobre el escenario del Suñol, con “Carmen”, el BEC, y con Graciela Santana. De este Primer Bailarín se ha escrito mucho, en todo el mundo, los más importantes críticos y periodistas del globo han reseñado sus magníficas interpretaciones. En esta ocasión no fue menos, José Manuel se mostró seguro, confiado, derrochando su innato clasicismo, pero llevándolo al flamenco. Su presencia escénica es tremendamente impactante, le he visto muchas veces, en el teatro o en grabaciones y siempre experimento una rara sensación de éxtasis y me embriaga una fuerte conmoción  por el pulcro acabado que le otorga a sus apariciones escénicas. El Don José le viene muy bien, y él lo disfruta plenamente. Al público llegan todas sus sensaciones: la pasión y el deseo por Carmen, su confusión entre ese sentimiento y su deber,  sus celos cuando ella dirige su amor al torero Escamillo, que le llevan a asesinarla, y mas tarde su desesperación ante la pérdida de Carmen, muerta a sus pies. No hubo un gesto, un paso, un movimiento de Carreño que no estuviese vinculado al personaje. Mezcló con esa sabiduría,  que le han dado los años sobre las tablas, su perfecta técnica con el dramatismo y la psicología del Don José. Su Soleá tiene, como principal atractivo y destaque, la exquisita unión que hace de danza flamenca y ballet clásico. Además es un instante de demostración de que, aun siendo el referente para los Danceur Nobles, puede bailar flamenco. Otro detalle a mencionar es su admirable trabajo en los adagios, su caballerosidad, el cuidado al manejar a su compañera y la sincronía entre ambos, hasta en las miradas.

Doy gracias a la vida por haberme permitido estar acá, poder compartir estas presentaciones del Ballet “Carmen”, con José Manuel Carreño (que amablemente ha hecho un espacio en su agenda para las mismas), con el BEC y sus bailarines, técnicos, y con Eduardo Veitía, que me ha demostrado cómo la perseverancia, el amor por lo que se hace, el respeto al público y a uno mismo, el cuidado en los detalles antes de subir a escena o dar un paso, ha sido crucial para esta Compañía.

One Response a ““Carmen” con el Ballet Español de Cuba y José Manuel Carreño en Holguín.”

  1.   Dr. Vincent Malfitano Dice:

    Dr. Vincent Malfitano…

    Cuba Cultural…

Dejar un comentario