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Arte y Cultura en Cuba

Sobre “Carmen”, José Manuel Carreño y el Ballet Español de Cuba en el Mella

Por Alder Soto Olivero (como cierre de la Gira)

 Enero, 2013. Días 26 y 27. Expectación. Mucha expectación en La Habana desde que se supo la noticia acerca de la presentación del Ballet Español de Cuba (BEC) junto a su invitado, el Primer Bailarín José Manuel Carreño en el capitalino teatro Mella.  Tal vez, seducido por el ritmo casi enigmático del flamenco y los bailes españoles, Carreño decide una vez más unirse a la tropa liderada por el Primer Bailarín, Coreógrafo y Director del BEC Eduardo Veitía para interpretar una vez más al Don José de Carmen.

 Si bien es cierto que la oportunidad  de volver a disfrutar de esta figura en nuestros escenarios (amén de su actuación en el recientemente concluido 23 Festival Internacional de Ballet de La Habana) era única, también es indiscutible que seducía la idea de deleitarse con sus incursiones en la danza española. Y, ¿que más dicha que tenerlo precisamente junto al máximo exponente del género en la Isla? Una vez más, Carreño, Graciela Santana (Primera Bailarina del BEC) y toda la Compañía hicieron historia.

 Pieza ya habitual en el repertorio de la Agrupación, el ballet Carmen, recrea una de las obras más significativas y ampliamente llevada a casi todas las artes en general. Primero fue la palabra, la célebre novela del célebre escritor francés Prosper Merimée; después se hizo la música, ópera, composición lírica del creador Georges Bizet. La cuenta empezó a perderse cuando las demás manifestaciones artísticas quisieron representar la desenfrenada pasión y la libertad sin condicionamientos a la que arrastraba Carmen. La tragedia ha devenido símbolo  de una filosofía del amor algo pesimista y condenado al sufrimiento incluso antes de nacer. Seducido entonces, quizás por la expresión genuina del humanismo en la trama, ora por las infinitas posibilidades coreográficas de la pieza musical, Eduardo Veitía monta para el Ballet Español su propia versión del clásico.

 A diferencia del ballet creado por Alberto Alonso, el maestro Veitía utiliza para su pieza la música original de Bizet y la versión al flamenco de Pablo de Sarazate. La coreografía  presenta en su conjunto una visualidad y un efecto sumamente impresionantes, ya que la acción se va concatenando junto a la danza de manera natural y comprensible. Sólo algunas pequeñas escenas (por ejemplo, el primer encuentro de Carmen con José en el I Acto), no se explica por sí solo con mucha facilidad. La comprensibilidad se ve afectada, aunque inmediatamente, el espectador vuelve a agarrar el hilo de la acción.

  Carmen  rejuega con una coreografía principalmente puesta en función de la música y la danza; sin embargo, tampoco hace a un lado su carácter teatral, dándole a esta creación de Veitía un toque totalmente diferente a la ya conocida obra homónima creada por Alberto Alonso.

 Dicen, y no se equivocaron quienes lo afirmaron, que fue Alicia Alonso quien hizo suya la Carmen del ballet clásico. Hoy en día, todavía no hay bailarina que supere la nostalgia de la interpretación de la Alonso, y quedan entonces como leyendas que sobreviven a través de los tiempos los gestos, las poses y sobre todo, las facciones de la Carmen encarnados en la Alonso.  

 De igual manera, la Carmen flamenca del Ballet Español, materializada en la primera bailarina Graciela Santana, marca un hito en la historia de esta mujer fatal, de leyenda. Graciela acude sin reservas a toda su preparación, a su brillante técnica y principalmente a su gracia interpretativa para apoderarse del personaje. La bailarina parece vivir las pasiones impetuosas de Carmen, su juego peligroso de seducción y amor incontrolable, su capacidad de arrastrar a otros e incluso a ella misma hacia su propia desgracia. Graciela – o Carmen a estas alturas – transpira energía, arrasa, vive, no cede. A la vez, impacta el lirismo de su gestualidad, su teatralidad, su entrega total. Esta, definitivamente, es una artista que ha traspasado la cima para tocar las estrellas, lo digo sin reservas y que me perdonen los reticentes.

 José Manuel Carreño salva los límites del ballet clásico y se enfrenta por vez primera a los rigores del flamenco. Su empeño lo lleva a interpretar un Don José que sucumbe ante los encantos de la gitanilla fatal. Carreño tiene a su favor un dominio absoluto de la técnica clásica, lo que le permite imprimirle a su personaje un sello muy personal. No obstante, más allá de la técnica clásica le fue imprescindible adentrarse en los misterios del flamenco. Artífice de caracteres disímiles a lo largo de su trayectoria, asumió el reto y agregó un nuevo triunfo a su carrera. Para muchos, tal vez la voluntad hubiera cedido ante las dificultades, pero creo que por sus presentaciones, quedaron demostradas la ductilidad y fuerza en el escenario de este Primer Bailarín.

 Para no cometer injusticias innecesarias es preciso también destacar la versatilidad de Sophia Hernández y  Susanne Riquene, ambas en la interpretación del Toro; aunque se debe subrayar, que cada una tiene su manera muy peculiar de desempeñar tal personaje, dándole así dos matices diferentes, pero a la vez igualmente válidos. Un Ricardo Quintana muy centrado mostró la elegancia y la gracia con la que se reviste el torero Escamillo a lo largo de toda la obra. Yasnay Marín desdobla una Doña Frasquita retadora, altiva, sin miedo real por Carmen; la Frasquita de Susanne, sin embargo, transmite ese miedo, ese resentimiento, una enemistad que la hace enfrentarse a la protagonista para intentar mantener un status.  Finalmente, amerita distinguir las actuaciones de los demás bailarines en general. Cada uno, e igualmente en su conjunto, lograron hilvanar cada paso con precisión de verdaderos artistas, mostrando que se crecen, a la vez que hacen crecer el prestigio de la Compañía.

 La reciente presentación del BEC  no recogió aplausos fáciles, sino los aplausos de un público delirante y extasiado con la expresión de una arte sublime. Consta para mí, que pude ver más de unos ojos llorosos y exclamaciones de verdadero agradecimiento, lo que  el talento y la virtud pueden lograr cuando se hacen con el corazón. Y así, se toca entonces el corazón de aquellos que cuando acaba la función exclaman a viva voz: ¡Bravo!

One Response a “Sobre “Carmen”, José Manuel Carreño y el Ballet Español de Cuba en el Mella”

  1.   Dr. Vincent Malfitano Dice:

    Dr. Vincent Malfitano…

    Cuba Cultural…

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