Cuba Cultural

Arte y Cultura en Cuba

Archive for the 'Ballet' Category

Nueva sede y nuevas promociones para el Ballet Nacional de Cuba

Posted in Ballet on 22 Febrero 2013 by diablocojuelo

Una colaboración de Rogelio Castro 

El Ballet Nacional de Cuba (BNC) se presentó por segunda ocasión en su nueva sede, la sala Avellaneda del Teatro Nacional. La sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana, anteriormente sede permanente de la compañía, ha cerrado sus puertas, pues será sometida a restauración capital.

Para esta ocasión se organizaron tres funciones (de viernes a domingo), que incluían la centenaria obra “La siesta de un fauno”; el dúo de amor de amor del ballet “Espartaco”; el pas de deux “Aguas primaverales”, obra de concierto coreografiada por Asaf Messerer sobre una música de Rachmáninov; el pas de deux “Double Bounce”, del coreógrafo canadiense Peter Quantz; “Interludio en el limbo”, con música de Mozart; el pas de deux de “El cisne negro” (del III acto de “El lago de los cisnes”); el pas de deux del ballet “Le Corsaire”, en una coreografía de Alicia Alonso sobre la original, con música de Ricardo Drigo; el pas de deux “Diana y Acteón”, que recuenta una versión del mito griego; y las obras “Flora”, del coreógrafo cubano Gustavo Herrera, con música de Sergio Vitier, e “Impromptu Lecuona”, de Alicia Alonso, con música del compositor cubano referido en el nombre de la obra.

En “La siesta de un fauno”, coreografiada por el bailarín ruso Vaslav Nijinski sobre el “Prélude a l’après-midi d’un faune”, del compositor francés Claude Debussy, el lujurioso fauno cautiva en la esmerada interpretación del solista Alejandro Silva, quien está dotado de una imagen muy varonil desde la que trabaja muy finamente la caracterización de su personaje. La corifeo Mayrel Martínez lo acompañó como la ninfa.  La primera bailarina Yanela Piñera se lució con gran maestría, junto al bailarín principal Camilo Ramos, en el dúo de amor del ballet “Espartaco”, coreografía del bailarín ruso Azari Plisetski y música del compositor soviético de origen armenio Aram Jachaturián. Camilo, un bailarín que ha ido ganando méritos, se destaca en cada aparición junto a Yanela. Si bien no pudo lucirse al máximo en las cargadas, que en esta pieza demandan mucha estabilidad, se destacó por su trabajo muy limpio, al que ya nos tiene acostumbrados, y más aún cuando baila con la Piñera. No existe la función en que Yanela deje de fascinar a su público (con fieles admiradores y asiduos seguidores). Ella posee una belleza despiadada y baila con una elegancia soberbia. De una fuerza y resistencia desmedidas, con el solo propósito de brindar la más bella ejecución, se pone al servicio de una técnica severamente impecable. Sin embargo, el clímax de aquella fascinación (lejana en este texto por muy poco de lo que se pudiera decir resumido en inexpertas palabras llenas de pasión por la danza y por la sencillez) no lo encuentras sino al ver moverse por sobre el escenario una piernas que dibujan, cada vez con más precisión, la música con el movimiento, ante brazos que no dejan de trasmitir la grandeza de lo simple, y tras una sonrisa sincera. Su “Tema y variaciones” la pasada semana, su reina de las Nieves y su Hada Garapiñada (ambas de de “Cascanueces”) en enero, su pas de deux de “Don Quijote” en la Gala por el noventa aniversario de la FEU en diciembre en el Karl Marx, su Odette/Odile en el festival de ballet, por sólo mencionar sus apariciones más recientes, lo demuestran.

En la obra “Interludio en el limbo”, coreografía de Carlos I. Santos y música del compositor austriaco Wolfgang Amedeus Mozart, se nos trasmite toda la serenidad de la pieza musical, y son precisamente los bailarines, sin tener que lucir una ejecución compleja y precisa, los que logran la obra desde sus movimientos diáfanos, apoyados por un juego de luces que resalta cada momento especial dentro de la partitura.  Al primer bailarín Dani Hernández le tocó acompañar a Viengsay Valdés en “El cisne negro”. Esta primera bailarina siempre nos ofrece una fascinante caracterización de Odile. Ya estamos acostumbrados a sus precisas ejecuciones, y no nos queda más que esperar, mientras disfrutamos de su perversa interpretación, el nuevo virtuosismo. Esta vez sólo satisfizo a medias las expectativas del público, que siempre espera sus giros múltiples en las codas, y un desplazamiento extenso por todo el escenario en los saltos en arabesque. Ahora sólo impresionó con sus prolongados balances, y varias piruetas después que la coda de fouettes de Odile había comenzado. Dani es un bailarín elegante, pero que en ocasiones pierde la estabilidad, en los saltos, caídas y giros, pero que está siempre muy al tanto de hacer lucir a su compañera, con sus admirables cargadas.

 La obra de concierto “Aguas primaverales” la interpretaron la primera bailarina Sadaise Arencibia y el solista Luis Valle. Es un pas de deux muy corto, de un virtuosismo logrado esencialmente a partir del trabajo del partenaire, quien apoya a la bailarina constantemente en sus poses, saltos, giros, y cargadas. Sadaise descuidó algunas líneas, puesto que la música tiene momentos que demandan mucha rapidez y agilidad, pero no lució menos enérgica. Además, el trabajo de él fue brillante, y ambos resplandecieron llenos de vida, ante un público enardecido.

Por su parte el pas de deux del ballet “El corsario”, fue interpretado por los primeros bailarines Anette Delgado y Dani Hernández, su habitual partenaire. Anette cautivó al público desde su salida, luciendo un fino traje con adornos dorados y una tiara de picos que la hacían lucir tan bella como una deidad salida del océano. Un bello adagio en que lució sus bellas líneas, de la forma más discreta y con mucha seguridad. Sin embargo, se nota que no está atacando en el salto como ella acostumbra. Dani no puede mostrarse tan fuerte, pero va ganando en estabilidad. En la coda ambos se lucieron, sobretodo Anette, quien está atacando muchísimo en el fouette (veloz y punzante), combinando a la seconde y con giros múltiples, y cerrando con varios giros en dehors sin salir de su eje. Sin embargo, le falta mucha coordinación en los finales de las codas, sobre todo para las poses, muy adelantadas a la música. Anette Delgado volvió a escena, esta vez con José Losada, para bailar el grandioso pas de deux “Diana y Acteón”. Un adagio casi perfecto, en que Losada supo mantenerse al ritmo que demanda el apoyo constante a la bailarina. Este pas de deux es divertido, virtuoso, de una música bella, y sirvió para que ambos se lucieran todo el tiempo. Losada estuvo deslumbrante, arremetiendo todo el tiempo en los saltos del cazador, combinando diferentes poses en el aire, y con giros encentrados y lentos. Anette estuvo brillantísima, cuidando sobre todos la precisión de las líneas y con cierta estabilidad en los giros y el ataque. En la coda no se pudo esperar menos de ambos.  Sin embargo, cayendo en algunos detalles un tanto triviales, pero que suponen una culminación estética dentro de este magnífico pas de deux, considero que en esta coda, Anette (quien estuvo sumamente virtuosa), con el apoyo de Losada, no debería atacar tanto en el giro, pues la combinación de piruetas es rápida debido a la velocidad con que bate la pierna en los fouettes, y sólo se define cuando la diosa de la caza toma la flecha de su carcaj. El gesto de colocarla, tensar el arco y lanzarla se ve opacado por el rápido cambio de brazos que tiene que hacer para continuar con los fouettes.

“Flora” nos llegó con interpretaciones diferentes a las que vimos en la Gala de las Artes Plásticas durante el Festival. En la primera función Gréttel Morejón interpretó la Flora Amarilla; pudo haber aprovechado mucho más la caracterización tan rica de este personaje, pero estuvo a la altura que merecía, trabajando muy finamente sus manos y su torso. Verónica Corveas, histriónica, desenvuelta, como la Flora Naranja, muy folclórica, pero le faltó un poco de precisión en los giros. La Flora Roja fue Lissi Báez, que no ofreció una caracterización como la merece el personaje; supo aprovechar muy bien su magnífico eje para lucirse en los giros, pero su ataque no es tan fuerte. Las primeras bailarinas Sadaise Arencibia y Anette Delgado interpretaron las Floras Violeta y Azul, respectivamente. Sadaise nos ofrece una bella, y muy fina, caracterización de su Flora. Tan convincente, tan austera, tanta estabilidad en las puntas, todo el tiempo. Por otra parte, lo que hace lucir a Anette es por mucho su ejecución, porque su caracterización, desvaída como tal vez le vaya bien al personaje, no luce muy real en la faceta en que se muestra sufrida.

La última pieza del programa fue la obra “Impromptu Lecuona”. Dayesi Torriente tuvo a su cargo el rol central la primera noche. El resto de las funciones estuvo a cargo de Verónica Corveas. La interpretación de la primera no se ajusta con el estilo de la obra, pues le falta poder interpretativo y fuerza técnica. En el caso de la segunda, ya nos tiene acostumbrados a su poder interpretativo, y más para este estilo, con un aire español y lleno de sensualidad.

 A diferencia del programa de la semana anterior, este se caracterizó por la diversidad de estilos y de obras. El virtuosismo causó sensación, sobre todo en los pas de deux, aunque no fueron del todo inteligentemente trabajados. Se notaba que algunas caracterizaciones necesitaban mejor preparación y estudio, y que algunos roles que no se ajustaron a la imagen y personalidad de muchos interpretes. Esperemos que para las próximas presentaciones en la sala Avellaneda los programas tan variados como este tengan un elenco tan merecedor como variado. Igualmente agradecemos a nuestros artistas y al BNC por realizar su más sincero esfuerzo por seguir ofreciendo al público de la capital grandiosas oportunidades de estar en contacto con las obras del repertorio tradicional y de los más diversos estilos.

Sobre “Carmen”, José Manuel Carreño y el Ballet Español de Cuba en el Mella

Posted in Ballet on 20 Febrero 2013 by diablocojuelo

Por Alder Soto Olivero (como cierre de la Gira)

 Enero, 2013. Días 26 y 27. Expectación. Mucha expectación en La Habana desde que se supo la noticia acerca de la presentación del Ballet Español de Cuba (BEC) junto a su invitado, el Primer Bailarín José Manuel Carreño en el capitalino teatro Mella.  Tal vez, seducido por el ritmo casi enigmático del flamenco y los bailes españoles, Carreño decide una vez más unirse a la tropa liderada por el Primer Bailarín, Coreógrafo y Director del BEC Eduardo Veitía para interpretar una vez más al Don José de Carmen.

 Si bien es cierto que la oportunidad  de volver a disfrutar de esta figura en nuestros escenarios (amén de su actuación en el recientemente concluido 23 Festival Internacional de Ballet de La Habana) era única, también es indiscutible que seducía la idea de deleitarse con sus incursiones en la danza española. Y, ¿que más dicha que tenerlo precisamente junto al máximo exponente del género en la Isla? Una vez más, Carreño, Graciela Santana (Primera Bailarina del BEC) y toda la Compañía hicieron historia.

 Pieza ya habitual en el repertorio de la Agrupación, el ballet Carmen, recrea una de las obras más significativas y ampliamente llevada a casi todas las artes en general. Primero fue la palabra, la célebre novela del célebre escritor francés Prosper Merimée; después se hizo la música, ópera, composición lírica del creador Georges Bizet. La cuenta empezó a perderse cuando las demás manifestaciones artísticas quisieron representar la desenfrenada pasión y la libertad sin condicionamientos a la que arrastraba Carmen. La tragedia ha devenido símbolo  de una filosofía del amor algo pesimista y condenado al sufrimiento incluso antes de nacer. Seducido entonces, quizás por la expresión genuina del humanismo en la trama, ora por las infinitas posibilidades coreográficas de la pieza musical, Eduardo Veitía monta para el Ballet Español su propia versión del clásico.

 A diferencia del ballet creado por Alberto Alonso, el maestro Veitía utiliza para su pieza la música original de Bizet y la versión al flamenco de Pablo de Sarazate. La coreografía  presenta en su conjunto una visualidad y un efecto sumamente impresionantes, ya que la acción se va concatenando junto a la danza de manera natural y comprensible. Sólo algunas pequeñas escenas (por ejemplo, el primer encuentro de Carmen con José en el I Acto), no se explica por sí solo con mucha facilidad. La comprensibilidad se ve afectada, aunque inmediatamente, el espectador vuelve a agarrar el hilo de la acción.

  Carmen  rejuega con una coreografía principalmente puesta en función de la música y la danza; sin embargo, tampoco hace a un lado su carácter teatral, dándole a esta creación de Veitía un toque totalmente diferente a la ya conocida obra homónima creada por Alberto Alonso.

 Dicen, y no se equivocaron quienes lo afirmaron, que fue Alicia Alonso quien hizo suya la Carmen del ballet clásico. Hoy en día, todavía no hay bailarina que supere la nostalgia de la interpretación de la Alonso, y quedan entonces como leyendas que sobreviven a través de los tiempos los gestos, las poses y sobre todo, las facciones de la Carmen encarnados en la Alonso.  

 De igual manera, la Carmen flamenca del Ballet Español, materializada en la primera bailarina Graciela Santana, marca un hito en la historia de esta mujer fatal, de leyenda. Graciela acude sin reservas a toda su preparación, a su brillante técnica y principalmente a su gracia interpretativa para apoderarse del personaje. La bailarina parece vivir las pasiones impetuosas de Carmen, su juego peligroso de seducción y amor incontrolable, su capacidad de arrastrar a otros e incluso a ella misma hacia su propia desgracia. Graciela – o Carmen a estas alturas – transpira energía, arrasa, vive, no cede. A la vez, impacta el lirismo de su gestualidad, su teatralidad, su entrega total. Esta, definitivamente, es una artista que ha traspasado la cima para tocar las estrellas, lo digo sin reservas y que me perdonen los reticentes.

 José Manuel Carreño salva los límites del ballet clásico y se enfrenta por vez primera a los rigores del flamenco. Su empeño lo lleva a interpretar un Don José que sucumbe ante los encantos de la gitanilla fatal. Carreño tiene a su favor un dominio absoluto de la técnica clásica, lo que le permite imprimirle a su personaje un sello muy personal. No obstante, más allá de la técnica clásica le fue imprescindible adentrarse en los misterios del flamenco. Artífice de caracteres disímiles a lo largo de su trayectoria, asumió el reto y agregó un nuevo triunfo a su carrera. Para muchos, tal vez la voluntad hubiera cedido ante las dificultades, pero creo que por sus presentaciones, quedaron demostradas la ductilidad y fuerza en el escenario de este Primer Bailarín.

 Para no cometer injusticias innecesarias es preciso también destacar la versatilidad de Sophia Hernández y  Susanne Riquene, ambas en la interpretación del Toro; aunque se debe subrayar, que cada una tiene su manera muy peculiar de desempeñar tal personaje, dándole así dos matices diferentes, pero a la vez igualmente válidos. Un Ricardo Quintana muy centrado mostró la elegancia y la gracia con la que se reviste el torero Escamillo a lo largo de toda la obra. Yasnay Marín desdobla una Doña Frasquita retadora, altiva, sin miedo real por Carmen; la Frasquita de Susanne, sin embargo, transmite ese miedo, ese resentimiento, una enemistad que la hace enfrentarse a la protagonista para intentar mantener un status.  Finalmente, amerita distinguir las actuaciones de los demás bailarines en general. Cada uno, e igualmente en su conjunto, lograron hilvanar cada paso con precisión de verdaderos artistas, mostrando que se crecen, a la vez que hacen crecer el prestigio de la Compañía.

 La reciente presentación del BEC  no recogió aplausos fáciles, sino los aplausos de un público delirante y extasiado con la expresión de una arte sublime. Consta para mí, que pude ver más de unos ojos llorosos y exclamaciones de verdadero agradecimiento, lo que  el talento y la virtud pueden lograr cuando se hacen con el corazón. Y así, se toca entonces el corazón de aquellos que cuando acaba la función exclaman a viva voz: ¡Bravo!

“Carmen” con el Ballet Español de Cuba y José Manuel Carreño en Holguín.

Posted in Ballet on 20 Febrero 2013 by diablocojuelo

Por Ernesto San Juan (enviado especial)

Escrito el 13 de Enero de 2013 como inicio de la Gira

Un abarrotado Teatro Eddy Suñol ovacionó la primera de las presentaciones previstas, para esta Gira Nacional, del Ballet Español de Cuba (BEC) con su peculiar mirada de “Carmen”. Se unió en escena una mezcla explosiva de ARTE, sin calificativos posibles, dado su alto grado de perfección. Apreciamos una coreografía (de Eduardo Veitía) bien pensada, dramatúrgicamente inteligente, que se apropia de una brillante composición musical de Josué Tacoronte, realzados con una ejecución pasmosamente histórica de dos bailarines desbordantes de danza, alma, entrega y pasión: Graciela Santana (como Carmen) y José Manuel Carreño (como Don José).

La creación de Veitía me colma de gozo por su diferente trabajo argumental y su cuidado en la coreografía, no solo en los protagónicos (con sus arduos pas de deux y variaciones), sino también en el resto de los personajes, todos con fuerza, identidad y dificultad. Aquí hay un desfile de variaciones, danzas de grupo, solos y adagios con una terminación admirable. Apreciable en la entrada de Micaela, la Soleá del toro y el torero, y el destaque de Frasquita. La “Carmen” de Veitía (en II actos) es diferente, me agrada ver otra lectura, otra visión de la clásica historia de la cigarrera. Esta versión requiere de bailarines que actúen, que bailen, que expresen y hasta que canten. El también Director General del BEC supo hilvanar un conjunto de danzas estrechamente vinculadas a las escenas, a la historia de “Carmen” como él le apetece contar, marcando su sello, con una dosis (además) muy fuerte de suspense (a pesar de que todos conocemos el final).

Pero vayamos a la gran noche holquinera del 12 de Enero. Desde muy temprano el portal del teatro empezó a agitarse con un público ávido y elegante. Al abrir las puertas puedo asegurarles que esta ciudad centró su atención en lo que allí sucedería unos minutos después. La sala resultó pequeña ante tanta afluencia, muchos no pudieron entrar, otros aceptaron verlo de pie, sentados en los pasillos, la agitación en la sala era intensa y cuando sonó la imponente música de la obertura de inmediato reinó el silencio. El disciplinado y culto auditorio se aprestó a disfrutar la puesta, acción que me ayudó a calmar la ansiedad.

Ricardo Quintana salió a “comerse” el escenario con su torero y lo logró. Atrapó el personaje desde el principio y comprendió que no solo debe cumplir la coreografía, tiene que sentirse un torero de verdad, vivirlo, para que entonces fluya la danza y el mensaje que quiere que el público reciba. Interactuó brillantemente, tanto con Carmen como con el toro, se mostró centrado y triunfó.  Más aún cuando lo vi gozando de Carmen, evidenciando como lo somete a sus deseos, perfeccionando así (dramatúrgicamente) a Escamillo, vital en la trama.

Sophia Hernández, como el toro, volvió a engatusarme y a dejarme claro que ella es una bailarina con técnica y respeto por lo que hace, preparada, con condiciones. Ese toro agresivo y artístico, con vida, lejos de caricaturas, realzó, con mucho, el espectáculo. Cabe señalar que contribuyó a que la Soleá del toro y el torero fuera uno de los momentos más logrados y muy aplaudidos de la noche.

Y llegó Carmen en la piel de Graciela Santana. Verdaderamente sublime. Salió a escena y ya no era Graciela, era Carmen. Su habitual expresividad, su señorío sobre la escena volvió a vivirse esta noche. Regaló una ejecución cuasi perfecta, su fraseo, sus port de bras, las terminaciones de los pasos, sus giros, ese control del cuerpo y de sus posibilidades técnicas fue admirable. A los que (como yo) , le hemos seguido estos años, vemos sus avances en el dominio del ballet clásico lo que le está permitiendo hacer unos hermosos balances y arabesques. En los adagios, con su compañero, se dejó llevar, guiar,  pero siempre controlando, dejando claro que no era imposición, sino su deseo. En el plano dramático sentimos su fuerte apetito y pasión por José, gozamos la seducción tan sensual a la que lo sometió y cómo trabajó su romance con Escamillo. Fue pícara, alegre, segura de su belleza y atractivo. Desafiante, no solo con los hombres y mujeres, sino hasta con la muerte. Murió naciendo como estrella, porque al morir Carmen de manos de José sentí la terrible emoción (e inquietud) de no saber cómo relatarles ese excelso instante.

Tarea alto difícil la mía ahora al tener que referirles mis impresiones del baile de José Manuel Carreño sobre el escenario del Suñol, con “Carmen”, el BEC, y con Graciela Santana. De este Primer Bailarín se ha escrito mucho, en todo el mundo, los más importantes críticos y periodistas del globo han reseñado sus magníficas interpretaciones. En esta ocasión no fue menos, José Manuel se mostró seguro, confiado, derrochando su innato clasicismo, pero llevándolo al flamenco. Su presencia escénica es tremendamente impactante, le he visto muchas veces, en el teatro o en grabaciones y siempre experimento una rara sensación de éxtasis y me embriaga una fuerte conmoción  por el pulcro acabado que le otorga a sus apariciones escénicas. El Don José le viene muy bien, y él lo disfruta plenamente. Al público llegan todas sus sensaciones: la pasión y el deseo por Carmen, su confusión entre ese sentimiento y su deber,  sus celos cuando ella dirige su amor al torero Escamillo, que le llevan a asesinarla, y mas tarde su desesperación ante la pérdida de Carmen, muerta a sus pies. No hubo un gesto, un paso, un movimiento de Carreño que no estuviese vinculado al personaje. Mezcló con esa sabiduría,  que le han dado los años sobre las tablas, su perfecta técnica con el dramatismo y la psicología del Don José. Su Soleá tiene, como principal atractivo y destaque, la exquisita unión que hace de danza flamenca y ballet clásico. Además es un instante de demostración de que, aun siendo el referente para los Danceur Nobles, puede bailar flamenco. Otro detalle a mencionar es su admirable trabajo en los adagios, su caballerosidad, el cuidado al manejar a su compañera y la sincronía entre ambos, hasta en las miradas.

Doy gracias a la vida por haberme permitido estar acá, poder compartir estas presentaciones del Ballet “Carmen”, con José Manuel Carreño (que amablemente ha hecho un espacio en su agenda para las mismas), con el BEC y sus bailarines, técnicos, y con Eduardo Veitía, que me ha demostrado cómo la perseverancia, el amor por lo que se hace, el respeto al público y a uno mismo, el cuidado en los detalles antes de subir a escena o dar un paso, ha sido crucial para esta Compañía.

Bailó Ballet Nacional de Cuba en el Teatro Nacional por dos semanas

Posted in Ballet on 20 Febrero 2013 by diablocojuelo

Por Ernesto San Juan. 19 de Febrero de 2013.Con un programa concierto inició sus presentaciones, el Ballet Nacional de Cuba, en su nueva sede temporal del Teatro Nacional. Por dos semanas se pudo disfrutar de títulos de la tradición clásica, de reciente estreno o retomadas después de muchos años sin subir a escena. El pasado domingo 17 de Febrero la semivacía Sala Avellaneda acogía la última de las funciones de la presente temporada. Para abrir telón eligieron uno de los tres ballets creados por Nijinsky: “La siesta de un fauno”. Obra que utiliza la composición musical homónima de Claude Debussy y que fuera estrenado en 1912. La creación de Nijinsky está llena de elementos revolucionarios, alejándose de los fluidos tradicionales del ballet académico. Los pasos con movimientos angulares radicales, combinados con matices cargadamente sexuales,  causaron un escándalo en el Théâtre des Champs-Elysées, sobre todo cuando se “masturbó” con el pañuelo de las ninfas. La Compañía cubana confió en Alejandro Silva el rol titular, el cual defendió admirablemente a pesar de su juventud. Su Fauno es muy atrayente, sincero, sensual y mesurado. Los diseños (escénico, vestuario y luces) acordes con el espíritu que le insufló su creador original León Bakst, dando un resultado favorable. El pas de deux “Double Bounce”, con coreografía de Peter Quanz y música de David Lang, trajo a una Viengsay Valdés más identificada con este tipo de coreografía innovadora (aunque sobre la base clásica), aunque no pudo evitar derrochar sus habituales lucimientos de seguridad técnica. Dani Hernández (a su lado), estuvo jovial y ligero, bailando limpiamente y sin esfuerzos. Ambos dieron paso a “Interludio en el limbo”, una deliciosa obra de Carlos I Santos que utiliza música de Mozart, recreada ésta con fuertes timbres de modernidad. Tres parejas danzaron la partitura en un rejuego con telones, luces y emociones muy dinámica y con una presencia notoria del estilo coreográfico norteamericano. Esperemos que no desaparezca de las programaciones futuras. Cerró la I parte del programa un explosivo “Diana y Acteón” (Agripina Vaganova/Riccardo Drigo). Pas de deux muy gustado por el público, utilizado en Concursos y Galas por su elevado virtuosismo y arrojo, levantó la temperatura (de por si muy fría) de la sala. En esta oportunidad Anette Delgado hilvanó una ejecución fabulosa, controlada, valiente y brillante. Sus fouettés, lanzando flechas a la par, fueron un cierre  enérgico para su interpretación. José Lozada volvió a destacarse con sus saltos impresionantes y sus giros perfectos, en el adagio fue solícito y correcto. Así como en la coda donde colaboró, en mucho, al lucimiento de Delgado.

Luego de un breve intermedio, en el cual reflexioné sobre la pérdida de público que están sufriendo los espectáculos de ópera, ballet y ballet español, al mudarse del Gran Teatro a este, disfruté plenamente de un título que hacía años no veía: “Flora”. Y aunque el elenco era muy joven e inexperto, me hizo muy feliz volver a encontrarme con esta joyita de Gustavo Herrera, plena de cubanía, plasticidad, colores, y belleza. La unión entre ballet, música (de Sergio Vitier) y la plástica, es admirable y el público agradece el acercamiento a creaciones como esta, fieles exponentes de una época dorada en la coreografía cubana. La obra recrea la atmosfera presente en las “Floras” de Portocarrero e intenta ser, como los óleos, símbolo de lo femenino cubano y, en general, de lo femenino universal. Aunque el nivel interpretativo estuvo bastante parejo tengo que destacar la majestuosidad e impecable elegancia en el baile de Gabriela Lugo como la Flor Violeta. Culminó la tarde con “Impromptu Lecuona”, una recreación (sin argumento) de pasos sobre las versiones orquestales de las obras “La comparsa” y “Malagueña” del Maestro Ernesto Lecuona. Alicia Alonso creó una obra grupal nada complicada, de fácil apreciación y con una visualidad atrayente. La Sala Avellaneda, del Teatro Nacional de Cuba, acoge la programación que habitualmente correspondería al Gran Teatro de La Habana. Esta mudanza tiene puntos a favor y en contra. Se ha ganado en calidad técnica (luces, tramoya, amplio escenario) también en comodidad de la sala y mayor cantidad de lunetas. Pero se pierde en otras como la inaccesibilidad del Teatro, no hay buenas combinaciones de guaguas, y hay municipios desde los cuales es prácticamente imposible asistir, por lo que habrá que hacer un esfuerzo mayor en la promoción y programación.  Quisiera también agregar que el jueves 14 estuve por el Gran Teatro  con un amigo y al preguntarle a la taquillera nos informó que se habían agotado las entradas, de allí fuimos al Teatro Nacional y, sin cola, había entradas para los tres días e incluso en Platea. Hay que tener mucho cuidado con estos detalles para que el público no pierda la posibilidad de seguir apreciando lo mejor de nuestro arte escénico.

 

XXIII Festival Internacional de Ballet de La Habana

Posted in Ballet on 29 Octubre 2012 by diablocojuelo

p { margin-bottom: 0.21cm; }

Por Alder Soto

Acaba de ser inaugurado el XXIII Festival Internacional de Ballet de La Habana. Sólo que esta vez, no fue la tradicional sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana, quien acogió la gala inaugural. Tamaño honor fue merecido por la recién restaurada sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba, convirtiéndose así en la segunda sede de este encuentro.

El evento, reúne cada dos años a importantes figuras del ballet y del mundo de la danza en general. Junto a los bailarines del Ballet Nacional de Cuba (BNC), estrellas como José Manuel Carreño, Paloma Herrera, Sarah Lane, Xiomara Reyes, Cory Stearns y muchos otros, compartirán durante estos once días los escenarios de los teatros habaneros.

Con el acostumbrado desfile, la Gala Inaugural dio riendas al inagotable arte de las puntas. ¨In the night (En la noche)¨ abrió el primer momento del espectáculo. Una apasionante coreografía del bailarín, director y coreógrafo estadounidense Jerome Robbins con música para piano de Chopin. En un salón de baile, o simplemente podría ser una velada bajo la luz de las estrellas – que para eso el arte impone siempre la imaginación – tres parejas danzan al compás de un piano recurrente, un rito de seducción y amor. La música atrae al baile; el baile atrae la magia de tres historias de encuentros y promesas hechas con la complicidad de la noche. Un desempeño artístico sumamente loable por parte de cada uno de los intérpretes. Las primeras bailarinas Yanela Piñera, Viengsay Valdés y Sadaise Arencibia, lograron a la perfección la atmósfera de incitación, que dejaba traslucir en todo momento la constante sensualidad de las tres.

Los partenaires Camilo Ramos, Arián Molina y Víctor Estévez fueron ejemplo de caballerosidad romántica y estilo personalizado, aunque si bien es cierto, que aún no logran dominar por completo algunos de los movimientos de su cuerpo.

La segunda parte fue reservada para ¨La fille mal gardée¨, comedia musical en tres escenas donde se combinan la pantomima y el ballet para lograr una deliciosa y amena coreografía. Creado por el bailarín, maestro y coreógrafo francés Daubevral en 1789, este ballet fue reconstruido por Alicia Alonso para el BNC en 1952, en versión concentrada en un solo acto. Es la clásica historia de la madre que trata de impedir que la hija se enamore de un campesino para que se case con un rico. Al final todo se trastoca y la heroína logra casarse con su verdadero amor. En el rol protagónico, la primera bailarina Annete Delgado, logra interpretar a una Lisette muy carismática y astuta. Sabe atrapar al público tanto por su técnica en la danza como en la pantomima. Destaco igualmente la excelente interpretación de Félix Rodríguez, quien encarna a Mamá Simone. Ambos logran una ductibilidad para la actuación muchas veces ausente en la mayoría de los bailarines.

Al final, la noche se completó con una salva de aplausos y el agradecimiento sincero de un público que disfrutó a plenitud la primera jornada del XXIII Festival Internacional de Ballet de La Habana.

28-10-2012

Culminó Temporada de verano del Ballet Nacional de Cuba

Posted in Ballet on 12 Agosto 2012 by diablocojuelo

Por Ernesto San Juan
Como ya es habitual cada año, la Compañía líder de la danza clásica cubana, regaló estas presentaciones veraniegas durante dos semanas en el Gran Teatro de La Habana. Del 3 al 5 de agosto subió a escena “La leyenda del agua grande”…. Y del 10 al 12 del propio mes un programa concierto compuesto por tres títulos: “Umbral”, “Elegía por un joven” y “Le papillón”.
El pasado viernes 10 Sadaise Arencibia y Alfredo Ibáñez centralizaron la neoclásica “Umbral”…. Este ballet evoca, en algunos aspectos, el estilo creativo de George Balanchine, por lo que no es tarea fácil afrontarlo. El cuerpo de baile estuvo correcto y limpio, mientras que Sadaise mostraba sus cualidades físico técnicas pero en una representación modesta. Alfredo Ibáñez vuelve a pasar sin penas ni glorias por la escena, lamentable porque tiene las condiciones para ser mejor. Aun así fue una linda y disfrutable ejecución en conjunto.
En poco menos de un mes regresó “Elegia por un joven”…….. su principal valor radica en los mensajes que transmite y el llamado reiterativo y oportuno del cese a la violencia. Un emotivo homenaje que la Alonso rinde, igualmente, al joven Fabio Di Celmo (víctima de un ataque terrorista en La Habana. Yanier Gómez, como el joven, estuvo errático, disperso. Grettel Morejón, como La Amada, volvió a destacarse danzando con ternura, acomodando su técnica al personaje.
Para cerrar el programa llegaba uno de los estrenos más importantes, del pasado Festival Internacional de Ballet de La Habana. Me refiero a “Le papillón”…….. Muy ovacionada resultó la puesta y créanme que merecidamente. La dramaturgia es impecable, manteniendo un hilo conductor de principio a fin, emocionándonos con esta historia que el coreógrafo se ha inventado (sobre hechos reales) y en la que quedamos atrapados hasta es emotivo e inesperado final.
“Le papillón” es el único ballet coreografiado por Marie Taglioni. Fue creado en 1860 para su alumna Emma Livry. Esta versión no tiene conexión con el libreto original, pero está centrada en la relación entre estas dos artistas. Carolina García asumió nuevamente a Taglioni con una interpretación brillante, su poder de dominar el rol, la hace dueña del mismo. Mosrando su excelente preparación dramática. Viengasay Valdés (como Emma Livry) estuvo contenida, ligera y Romántica en estilo. Luciéndose especialmente en el adagio, con su habitual precisión a lo que le añadió corazón.
De esta forma el Ballet Nacional de Cuba se toma vacaciones hasta el 27 de Septiembre que regresa al mismo Teatro con un programa concierto conformado por “En las sombras de un vals”, “Didenoi”, “Concuerda”, “Acentos” y “Don Quijote” (Grand Pas).

Temporada de verano del Ballet Nacional de Cuba

Posted in Ballet on 21 Julio 2012 by diablocojuelo


El Ballet Nacional de Cuba, bajo la dirección de Alicia Alonso, se presentará en el Gran Teatro de la Habana los dos primeros fines de semana de agosto para así seguir ofreciendo su temporada de verano con dos programas diferentes que incluyen en esta oportunidad obras contemporáneas.
La primera semana, el viernes 3, sábado 4 y domingo 5 volverá a la escena La leyenda del agua grande que tiene coreografía de Eduardo Blanco, música de Miguel Núñez, libreto de José Ramón Neyra, escenografía de Salvador Fernández, vestuario de Frank Álvarez y diseño de luces de Pedro Benítez. La función del viernes se le dedicará a unas de las instituciones más importantes e imprescindibles de nuestro país: la Defensa Civil que llega a su aniversario 50 y la del domingo será una Gala en la que se festejarán los aniversarios 65 y 90 de la emisora Radio Reloj y de la Radio Cubana, respectivamente.
El programa que el Ballet Nacional de Cuba propone para la segunda semana [viernes 10, sábado 11 y domingo 12], lo conforman las obras Umbral (Coreografía: Alicia Alonso. Música: Johann Christian Bach. Escenografía: Zaida del Río. Vestuario: Salvador Fernández), Elegia por un joven [Fabio Di Celmo In Memoriam] (Coreografía: Alicia Alonso. Música: Antonio Vivaldi. Vestuario: Pedro Moreno. Escenografía: Ricardo Reymena. Luces: Ruddy Artiles) y la gustada obra del canadiense Peter Quanz Le papillon, estrenada en el pasado Festival Internacional de Ballet de La Habana, con música de Jacques Offenbach; escenografía y vestuario de Salvador Fernández, y diseño de luces de Ruddy Artiles. La compañía que dirige Alicia Alonso le dedicará la función del domingo 12 de agosto a la destacada intelectual cubana y orgullo de nuestra cultura, Mirta Agüirre, poetisa, profesora universitaria y ensayista, con motivo del centenario de su natalicio.

Anette Delgado, Viengsay Valdés, Yanela Piñera, Dani Hernández, Amaya Rodríguez, Jessie Domínguez, Camilo Ramos, Ivis Díaz, Alfredo Ibáñez, Amaya Rodríguez, Aymara Vasallo, Yanier Gómez, Ernesto Díaz, David Estévez y Carolina García encabezan el reparto de estas funciones secundados por solistas y cuerpo de baile.
Como es habitual los horarios serán viernes y sábados a las 8 y 30 y domingos a las 5 de la tarde. Las entradas se pondrán a la venta en la taquilla del coliseo de Prado y San Rafael, a partir del martes 31 de julio, de 2 de la tarde a 8 de la noche.

Una noche de arte con el ballet acuático Show Caribe

Posted in Ballet on 19 Julio 2012 by diablocojuelo

Por Ernesto San Juan
Para cambiar un poco de aire y salirme de las salas teatrales , acudí con unos amigos al Hotel Kohly para compartir un rato en la piscina. Y cual no fue mi sorpresa al anunciarse la presentación de ballet acuático esa noche y por lo tanto, me quedé. Supe que cada viernes, a las 9 de la noche, la Compañía Show Caribe ofrece esta representación en el hotel, sin costo de entrada.
Pero vayamos al espectáculo. Simplemente sublime, si tengo que resumirlo en dos palabras. Disfruté de un recorrido por varios géneros musicales y de estilos danzarios, interpretados con impecable sincronía, buen gusto, y musicalidad. Desde el opening me percaté de la excelente preparación física, técnica y danzaría de sus integrantes. Sorprendentes las terminaciones de los pasos, tanto de torso, piernas y brazos, unido al dominio que muestran de las respectivas danzas que asumieron dentro y fuera del agua.
Hay que destacar el trabajo que hacen al utilizar todos los espacios de la piscina, tanto dentro como fuera, el vestuario acorde con cada estampa, las luces resaltando detalles, el porte de los chicos y la gracia de las chicas. Mención aparte para las coreografías, con pasos muy complicados, tanto de ballet clásico, danza moderna, folklórica, de salón y los movimientos propios de la danza en el agua. Tengan en cuenta que fueron 14 números en los que encontramos ballet clásico, tango, danza española, merengue, guaguancó, jazz, disco, ritmos latinos y más.
El diseño coreográfico sobresale por el cuidado que se tuvo al lograr que, en las transiciones, no cayera el ritmo ni el estilo. Muy complacido quedé al ver el serio trabajo que hacen con estos jóvenes que provienen de polo acuático, natación y nada sincronizado, siendo su encuentro con la danza cuando llegan a la compañía. Lindos y muy correctos port de bras , posiciones de cabeza, fraseo de los pasos, piernas muy bien rotadas, y un despliegue maravilloso de danza.
He dejado para el final comentarles que, dentro del show, han incluido fragmentos de “El lago de los cines”. Un delicado trabajo se evidenció en los ligeros y correctos cisnes, la muy lírica bailarina que asumió a Odette, la interesante versión que ofrecieron de los cuatro cisnes en el agua, y la impactante coda del cisne negro con fouettes en el agua y todo, como se los cuento, sin obviar que hicieron el adagio de El cisne negro íntegro. Yo quedé sin palabras, porque lograron mezclar la coreografía original con las variaciones propias para la danza acuática, increíble cómo pudieron lograr eso.
En un aparte con su directora Leydis Ramos, pude conocer que se formaron en el 2009, pertenecen a la Agencia ACTUAR y que reciben clases de eficiencia física, ballet, danza moderna, española y de folklor, todo bajo la mirada y la estética de hacer ballet acuático. Un lamentable olvido me obliga a confesar que no puedo incluir el nombre del coreógrafo y entrenador porque de tanto hablar con él de danza, no tomé su nombre, pero quede constancia en este trabajo de su esfuerzo y dedicación para que muchas personas pasen , como yo, una noche de arte con el ballet acuático Show Caribe.

Regaló el Ballet Nacional de Cuba Gala al ICAP

Posted in Ballet on 9 Julio 2012 by diablocojuelo

Por Ernesto san Juan
La Compañía, bajo la dirección de Alicia Alonso, ofreció este domingo 8 de Julio este homenaje que también sirvió para celebrar los 40 años de la creación de la Brigada Europea de Solidaridad con Cuba.
El programa seleccionado estuvo conformado por tres títulos significativos del trabajo de la agrupación.
Abrieron telón con el conocido ballet neorromántico “Las Sílfides” (Montaje de Alicia Alonso según la versión original de Mijaíl Fokín. Música: Fryderyk Chopin). Como sucede siempre con esta obra, fue muy bien recibida tan solo por su hermosa visualidad y preciosa música. Los desempeños no estuvieron en su mejor noche: el cuerpo de baile no estuvo sincronizado (ni en las poses, ni en los desplazamientos) y ya sabemos lo importante que es en este ballet porque Fokín lo trabajó matemáticamente.

Yanela Piñera hizo todo su esfuerzo pero en el pas de deux dejó claro que ese no es su estilo, más bien parecía que estaba bailando un adagio clásico. Dani Hernández destacó con sus hermosos y limpios saltos pero nada más, Ivis Díaz (en el Preludio) fue muy técnica y fría. Una pena este resultado, cuando esta obra ha tenido en Cuba la suerte de contar con Alicia y Maitres y repositores que han mantenido la esencia del mismo, mucho cuidado a las bailarinas, “Las sílfides” es un ballet difícil, pero vencerlo es meritorio para aquellas que desean escalar posiciones y llegar a ubicarse entre las primeras.
Continuó el programa “Elegía por un joven” [Fabio Di Celmo In Memoriam] (Coreografía: Alicia Alonso. Música: Antonio Vivaldi) en la que un Yanier Gómez volvió a lucir sus dotes técnico-artísticas como el joven , así como, una linda y tierna Grettel Morejón como La amada.
Para cerrar llegó, una vez más, “La bayadera” [Grand pas del I acto], (Coreografía: María Elena Llorente, sobre la original de Marius Petipa. Música: Ludwig Minkus). Un correcto, sereno, y musical Camilo Ramos (como Solor) acompañó a Yanela Piñera que llegaba con su Gamnzati bastante correcta, clásica y contenida. En el adagio hubo sus imprecisiones pero las variaciones y la coda estuvieron muy bien. Una mención aparte para las cuatro chicas del cuerpo de baile, muy limpias, empastadas y enérgicas.
A pesar de los desaciertos fue una linda tarde, en la que nuestra compañía de danza clásica más importante volvía a ser ejemplo de solidaridad, amor, belleza y representante del arte de esta isla que lucha cada día por mantener sus conquistas pese a tantos problemas.
Mis señalamientos no son para mal, al contrario, es mi deseo de que bailarines y maîtres reflexionen y se crezcan para que siga siendo por muchos años más orgullo de nuestra danza.

Cuballet de verano 2012

Posted in Ballet on 5 Julio 2012 by diablocojuelo

Es una tradición de Pro Danza la realización anual del evento Cuballet, y durante todo el año oferta el Curso de Preparación Profesional, contando éste con la participación de bailarines de varios países. Tendrá lugar en La Habana, del 2 al 29 de Julio de 2012. Cerrará con el montaje de “La bella durmiente del bosque” en III actos y en la que bailarán todos los estudiantes.
CURSO PARA BAILARINES: 350.00 CUC
Asignaturas
Ballet
Puntas
Adagio
Repertorio
Danza Moderna
Eficiencia Física
Danza española
Danza de Carácter
Bailes populares
Actuación
Maquillaje
Se incluyen los ensayos y la participación en la función final de acuerdo al nivel técnico del participante.
CURSO PARA MAESTROS: 375.00 CUC
Asignaturas
Metodología enseñanza del ballet
Metodología de la Preparación Física
Kinesiología
Historia de la Danza
Demostración de clases impartidas por profesores y maîtres diario

Requisitos Obligatorios para bailarines y profesores:
Venir con Visa de Estudiante. Si viene con Visa de Turista, se debe hacer aquí el cambio a Visa de Estudiante, con un costo de 65.00 CUC
Venir con seguro médico.
Tener reservación en un alojamiento privado oficial o en un hotel.
Los menores de edad deben viajar con un tutor legal o nombrar uno en Cuba para que los represente durante su estancia.